viernes, 7 de marzo de 2008

Más sobre Modigliani: sinónimo de escándalo


El siguiente artículo fue tomado del bonito Blog de El Tapiz de la Dama de Shalott. Con esto doy seguimiento a una publicación anterior.

La vida de Amedeo Modigliani es tan enigmática y oscura como sus cuadros más famosos. Éstos estuvieron influidos por la historia de su vida, una historia llena de destrucción, degradación y violencia. Amedeo vino al mundo en 1884, en una buena familia judía venida a menos con una madre cuya constancia sacó de la miseria a la familia y mantenía a flote a su hijo gracias a los cheques mensuales que recibió durante toda su vida. De él podemos decir que desde joven manifestó su pasión por la vida alegre así que con 22 años llegó a París con el sueño de triunfar. Pero en su vida todo fue decadencia pues su talento fue rechazado por un público acostumbrado a obras menos “obscenas” y sometidas a una remilgada pudorosidad.

Era un hombre muy atractivo y peculiar. Tenía aires aristocráticos, volvía locos a las mujeres y a los hombres y era exageradamente individualista, con un sentido distinto de entender el arte y la vida. Es un claro ejemplo de artista bohemio, es decir, que no tenía un duro, pasaba las noches en los burdeles, en celdas, en pensiones de mala muerte de Montmartre y Montparnasse (la creme de la degradación social parisina), lo poco que ganaba lo gastaba en ponerse ciego de hachís y alcohol como un verdadero kamikaze, se acostaba con todas sus modelos y amantes, se relacionaba con gente poco aconsejable…vamos, una joya.

Cuando hablamos de alguien del pasado que ahora valoramos por su genialidad solemos decir la típica frase de “era un incomprendido porque se adelantó a su tiempo” y en este caso también es cierto, pero esta trágica realidad, por desgracia, le costó la vida. Sus obras, que hoy en día están desorbitadamente revalorizadas (como Picasso, para hacernos una idea), son famosas por los retratos de mujeres con cuello de cisne, con unos cuerpos desnudos, colores planos y brillantes, sexos visibles y caras extremadamente estilizadas y desconcertantes, etc. Es un estilo cercano al cubismo pero que se escapa de toda clasificación estilística.

Este hombre no se casaba con nadie y, quizás por eso, siempre estuvo fuera de lugar lo que contribuyó en parte, a su fracaso y a su infierno personal. “A su alrededor los artistas triunfaban; todos menos él, aunque él tenia talento. Esa injusticia le pudrió”.

En su época no tuvo ningún éxito, no pudo vender muchas obras “porque sus cuadros no gustaban. Sus pinturas eran tachadas de horrorosas y de mal gusto. Sus largos cuellos resultaban grotescos y sus desnudos sexuales levantaban la ira de las autoridades que en alguna ocasión clausuraron exposiciones por ser indecorosas”. Así que vivió sumido en la miseria.

En toda leyenda negra que se precie, las desgracias no vienen solas. Aquí entra en juego la joven Jeanne Hébuterne. Ella era una educada estudiante de arte de dieciocho años de clase media que un día se presentó en el café de La Rotonde, lugar frecuentado por Modigliani. La casualidad hizo que sus caminos se cruzaran y eso les marcó hasta la muerte. Se llevaban trece años y despertó el interés del artista ya que ella era un ser que no encajaba con el turbio ambiente de la zona. Era un elemento anómalo que nunca debería haber estado allí.

El caso es que comenzaron una relación tormentosa que les arrastró a una vida en la que omitiré los detalles escabrosos. Muchos escritores discuten sobre las malas intenciones de Modigliani afirmando que condenó a la pobre muchacha y que nunca la quiso. Lo que si es cierto es que existen más de 25 retratos de Jeanne porque se convirtió en su musa, en su imaginada “dama del cuello de cisne” y, en todos ellos, la retrata sin un solo desnudo, como si nos diera a entender que respetaba y protegía la inocencia de Jeanne y que se arrepentía de todo el daño que le había causado.

Modigliani murió a los 35 años por enfermedad y en la miseria. Días después, Jeanne, embarazada de nueve meses y bajo depresión, se suicidó. Sus familiares nunca quisieron hacerse cargo de su cuerpo. Nueve años después, el hermano de Modigliani consiguió que ambos restos descansaran en el cementerio parisiense de Père Lachaise.Esta es, a grandes rasgos, la historia de un artista que pasó “de la nada a la gloria previo pago de la propia vida”.

F.do. D. de Shalott

Información de interés:Bibliografía de Modigliani Biografía de Jeanne H.