domingo, 2 de septiembre de 2007

¿Cómo se alimentaron las multitudes mayas?

¿Cómo resolvieron la cuestión alimentaria los Mayas en las grandes concentraciones de pobalción que llegaron a tener como Tikal, Copán, Calakmul, Palenque (aquí arriba) durante el apogeo de lo que se denomina el período clásico, del siglo 300 al 900 DC? Foto de C. Belair.

Por Rodolfo Menéndez y Menéndez.

Hace unos días el New York Times publicó una nota muy sugerente del periodista John Noble Wilford, respecto de cómo lograron los mayas alimentar a su población en la cúspide de su evolución, durante el primer milenio de la era cristiana. Refiere la nota que ésta es una de las preguntas más insistentes que se hacen los arqueólogos y en general los estudiosos de esa civilización mesoamericana. Tiene lógica la pregunta a la luz de los más recientes estimados de la enorme densidad poblacional que llegó a alcanzar el pueblo maya en el curso de los tres mil años que perduró hasta antes de la llegada de los españoles a finales del siglo XV, época en la cual su demografía había ya decaído tan substancial como misteriosamente.
Los especialistas, dice la nota periodística, creen ahora que los mayas cultivaron algo más que maíz, frijol y calabaza, y en mayor escala, a fin de que sus cultivos fueran suficientes para alimentar verdaderas multitudes. Tratando de resolver el aparente enigma, han encontrado un vegetal sospechoso de permitir tal posibilidad: la manioca, también conocido como casava, mendioca o yuca en el lenguaje más común en el sureste de México. Se trata de un antiguo cultivo, todavía común en el trópico americano, desde el norte del Brasil hasta la región de Chiapas y Tabasco, en México y las islas del Caribe, particularmente en Cuba en donde es parte integral de la cocina cotidiana.
La planta, de alta productividad agrícola, tiene gruesas raíces de tubérculo con un alto contenido de carbohidratos en la forma de almidón comestible, muy utilizado también en la elaboración de adhesivos naturales de gran utilidad doméstica. Este contenido energético aún usado con frecuencia en guisos populares de la población indígena, sobretodo en el istmo americano y en Sudamérica, habría sido, conforme a la hipótesis, un fuerte aporte alimentario en la dieta del numeroso pueblo maya.
Sin embargo, tanto los arqueólogos como los paleo-botánicos que han venido estudiando la cuestión, no habían podido encontrar la evidencia científica que diera apoyo a la suposición del importante papel de la yuca en la dieta maya. Finalmente ahora, con un descubrimiento afortunado durante este mismo verano, científicos de la Universidad de Colorado, durante una excavación en la pequeña población de Cerén, 32 kilómetros al noroeste de San Salvador, han encontrado vestigios de un sembradío de yuca cultivado hace 1400 años al que se le considera ser la evidencia más antigua de la domesticación de esta rica fuente energética de consumo humano en el continente americano.
Al parecer esta evidencia fue preservada gracias a la erupción de un volcán en esa región de la hoy República de El Salvador -caracterizada por su intensa actividad volcánica- que habría cubierto de ceniza y lava las edificaciones de Cerén, junto con los artefactos usados por su población así como una área agrícola con sus cultivos de yuca.
“Este sembradío fue una suerte para nosotros” dice según la nota el Profesor Sheets, de la Universidad de Colorado. “La enorme productividad de la manioca puede ayudar a explicar cómo se soportó la gran densidad de población maya durante el período clásico en sitios del tamaño de Tikal en Guatemala o Copán en Honduras”.
En investigaciones arqueológicas previas en el mismo lugar sólo se había encontrado algunas plantas de yuca en huertos caseros pequeños, llegándose a pensar que el tubérculo había sido una porción menor de la dieta de los mayas.
“Qué equivocados estábamos” comenta el Profesor Sheets. Hace unos cuantos años, en 1996 una antología publicada por expertos sobre la agricultura maya hacía sólo una mención a la yuca diciendo que el papel del producto en la dieta maya era desconocido.
El equipo de trabajo del Dr. Sheets utilizó un radar que penetra en el suelo, perforadoras y pocetas de prueba, para descubrir las filas de la plantación de yuca a más de 3 metros de profundidad. Los huecos dejados por el tubérculo degradado por el tiempo fueron llenados con material plástico del que se usa para las cavidades dentales y posteriormente identificados como raíces de yuca. La planta crece hasta cerca de dos metros y sus raíces pueden alcanzar hasta casi un metro de largo. Usualmente los tubérculos son molidos para preparar una harina con alto contenido de carbohidratos pudiendo también comérseles como si tratara de una papa o patata. Ahora, los investigadores de la Universidad de Colorado trabajan con científicos del Instituto Smithsoniano para desarrollar técnicas que permitan detectar granos de almidón como los de la yuca en el suelo de las ruinas de los pueblos precolombinos. No quieren, bajo ninguna circunstancia, concluye el artículo del NYT, encontrarse con la novedad de que Cerén fue un caso único en el cultivo de la yuca.

La región donde los mayas desarrollaron la más alta densidad de población y donde vivieron millones de ellos a lo largo de tres milenios para después declinar -que no desaparecer- significativamente antes de la llegada de los españoles en las postrimerías del siglo XV.

2 comentarios:

Ramiro Paez Urquieta dijo...

Yo le sugiero que publique esto en un medio de mayor difusion. Es importante el descubrimiento.

Ma Luisa dijo...

Faltaria hacer una liga al articulo del NYT. Muy interesante recopilaciOn. Me dare la tarea de buscarlo tambienpor mi parte y darle tambien liga a su blog. Actualmente llevo la pagina de un restaurante Yucateco en Chicago y toda esta temAtica es valiosa para los fans y seguidores de la comida con raices mayas :) saludos