viernes, 4 de septiembre de 2009
Pandemia gripal. No se debe quitar el dedo del renglón…
"México alcanzará el millón de infectados con la gripe porcina el próximo invierno, estimó el Secretario de Salud, que también elevó a 184 el balance de decesos a causa del virus H1N1.
martes, 21 de julio de 2009
H1N1: ¡No bajemos la guardia!
Fíjense lo que están haciendo los gringos con un presidente que sabe ser líder. Están desde ahora alertando a la población acerca de los riesgos que acechan en ese futuro ya próximo e induciendo, desde la presidencia, las acciones preventivas que se requieren. ¿Y nosotros, qué estamos haciendo? ¿Y nuestros líderes? ¿Los hay?
Tomado de El País
Por: MARÍA R. SAHUQUILLO.
"Los niños de uno a seis años, se perfilan como grupo de riesgo"
Enfermos crónicos, diabéticos, obesos, embarazadas. En ellos la gripe A puede ser más agresiva. Por eso, en Europa, recibirán la vacuna contra el H1N1. Son parte de los grupos de riesgo a esta pandemia. La primera del siglo XXI. Existe otro. Menos conocido, pero igual de importante.
Enfermos crónicos, diabéticos, obesos, embarazadas. En ellos la gripe A puede ser más agresiva. Por eso, en Europa, recibirán la vacuna contra el H1N1. Son parte de los grupos de riesgo a esta pandemia. La primera del siglo XXI. Existe otro. Menos conocido, pero igual de importante. Los menores de dos años. Esa parte de la población, que algunos expertos elevan hasta los seis años, es especialmente vulnerable a la enfermedad. Y son los que acumulan más ingresos hospitalarios por gripe común. Por eso, los expertos recomiendan extremar las precauciones en las guarderías y prolongar la lactancia.
Ayer mismo, un bebé de 11 meses fallecía en Venezuela, y se ha convertido en la primera víctima mortal de la nueva gripe en ese país. Y es que los bebés tienen un sistema inmunológico menos maduro y más vulnerable a cualquier virus, advierten los expertos. Sus defensas locales, además, aún no están del todo desarrolladas y cualquier cuadro gripal podría llegar a progresar en ellos hacia una neumonía. A esto se le añade un argumento más: la vacuna contra el H1N1 no estará lista, previsiblemente, hasta diciembre, por lo que llegará tarde para el pico de la temporada de gripe común. Un factor que hace que, de cara al invierno, los expertos pidan precaución con este grupo de manera muy especial.
Algunos, recomiendan que no se lleve al jardín de infancia a los menores de un año por precaución. "Las guarderías pueden llegar a ser un foco de contagio y los niños aún no están vacunados. Lo mejor sería no llevarlos", sostiene Juan Martínez Hernández, especialista en Medicina Preventiva y miembro de la Comisión de Salud Pública de la Organización Médica Colegial.
Al nacer, los bebés heredan los anticuerpos de su madre frente a cualquier enfermedad. Es lo que se denomina inmunidad transferida. Gracias a ella, el bebé estará protegido contra las enfermedades que la madre haya pasado. Pero sólo hasta los seis meses de vida. Después, esa inmunidad desaparece. "Así, justo cuando suelen empezar a ir a la guardería, es cuando más expuestos están a los virus. Han perdido esa inmunidad transferida", aclara José Luis Del Pozo, catedrático de Microbiología de la Clínica de la Universidad de Navarra. Del Pozo considera que no llevarles al jardín de infancia es "un poco inviable". Sin embargo, recomienda que al primer síntoma no acudan, y que las guarderías no admitan a niños enfermos, "por precaución".
Para aumentar la protección natural de los bebés, los expertos recomiendan también ampliar el periodo de lactancia al menos hasta los 12 meses. "La lactancia materna aporta inmunidad pasiva, inmunoglobulinas protectoras, no a un virus o bacteria concreta, sino de manera global", sostiene Martínez Hernández. Una fórmula que no protege del todo al bebé, pero que ayuda.
Medidas que, con la vista puesta en el otoño, pueden ser útiles. Mientras, la pandemia sigue su expansión. En España, la enfermedad ha causado la muerte de cuatro personas y afectado a 1.309. Ayer se detectó un posible brote en la cárcel de Alcalá Meco (Madrid 2). Allí, 11 reclusos pueden padecer la enfermedad, lo que ha llevado a Instituciones Penitenciarias a activar el protocolo que establecen Sanidad y la Organización Mundial de la Salud y aislar la zona donde viven los afectados. Se ha declarado la cuarentena en dos módulos de esta prisión, donde viven 200 personas.
"Los reclusos siguen haciendo vida normal en sus módulos, zonas autónomas, con su comedor, su sala de televisión... Pero no pueden visitar las zonas comunes de la prisión como el polideportivo o el campo de fútbol", explica un portavoz de Sanidad Penitenciaria. Tampoco pueden recibir visitas y se ha repartido mascarillas a los internos y al personal de la cárcel. De los 11 casos sospechosos, uno ha sido ingresado en el Hospital Carlos III de Madrid, por precaución. Sus síntomas son leves, pero tiene patologías previas. Si se confirman algún caso, la cuarentena durará una semana.
miércoles, 29 de abril de 2009
De la garganta de Édgar....
Édgar, de cinco años, que vive en La Gloria, Veracruz, podría haber sido el primer enfermo de la gripe pandémica.Como siempre, tenemos que referirnos a la prensa extranjera para saber lo que pasa en casa.
El NYT y El País relatan la historia. Aunque el periódico español la toma del neoyorquino en donde el reportaje es más completo.
La información más seria que he encontrado en la red respecto a las realidades y precauciones que hay que tener para con la enfermedad se encuentra en este sitio (en inglés). Dar click aquí.miércoles, 6 de agosto de 2008
¿Qué hay de nuevo con el café?
Para los bebedores empedernidos de café, para los no tan empedernidos y que beben con sentimientos de culpa y también para todos aquellos que se abstienen bajo la influencia de la publicidad o de los médicos que no pierden oportunidad para intentar separarnos de todo lo que nos gusta, ahora hay buenas noticias. El New York Times acaba de publicar una nota que puede reconciliarnos con el hábito de beber... (café, claro). Ahora podremos hacerlo tranquilamente. Veamos.
Despejando las contradicciones del café.
Por Jane E Brody para el New York Times
Traducido al español por R. Menéndez.
Cuando Howard D Shultz fundó en 1985 la compañía que habría de volverse la exitosa cadena Starbucks, nadie tuvo que decirle que el café era la bebida preferida de los norteamericanos y que la cafeína es la droga legal más consumida en el mundo. Los millones de clientes que hoy desfilan por las cafeterías Starbucks en todas partes son testigos del acierto con que Shultz visualizó esta pasión por el café.
A pesar de que la empresa pudo haber sobreestimado el deseo de los consumidores de pagar 40 pesos mexicanos (4U$) por una taza de café (y que eso tal vez ha restringido el crecimiento de la cadena fuera de Estados Unidos. N del T) –se anunció recientemente que la cadena habría de cerrar cientos de expendios con bajo desempeño- muchos otros imitadores encadenados con la cafeína reflejan los deseos de una sociedad determinada a dormir lo menos posible.
Pero claro, como sucede con cualquier otro producto tomado en exceso, los consumidores sostienen preocupaciones acerca de las consecuencias del consumo de la cafeína sobre la salud y los investigadores obviamente tienden a responder a tales preocupaciones. Es raro el mes que pasa sin que se lean reportes en los que se ponderan las virtudes o se advierten los riesgos del café, del té o de la cafeína.
Muchas veces estos reportes aun contradictorios son correctos y ello se debe a que finalmente el té o el café son productos que contienen una mezcla de substancias químicas que pueden, cada una de ellas, afectar –positiva o negativamente- la salud de quien los ingiere.
Mitos de la cafeína: Al cabo de los años muchas veces el público ha sido mal informado respecto de la cafeína y su fuente más común: el café. En marzo de este año el Centro Científico para el Interés Público (CSPI, por sus siglas en inglés) ha publicado una recapitulación de reportes científicos sobre el tema que a continuación se resume.
Hidratación. Se creyó por mucho tiempo en las características de diurético de las bebidas con cafeína, pero estudios conducidos recientemente han determinado que las personas que consumieron bebidas con hasta 550 mg de cafeína no generan más orina que cuando beben la misma cantidad de bebidas sin ella. Se determinó, en cambio, que tomar arriba de 575 mg de cafeína sí tiene un efecto diurético. O sea que hasta un Starbucks “Grande”, con 330 mg de cafeína no nos llevará inmediatamente al baño, al menos no más rápidamente que si uno tomara la misma cantidad de agua pura. Las bebidas que contienen dosis relativamente bajas de cafeína son hidratantes y contribuyen a satisfacer las necesidades de agua del cuerpo.
Enfermedades cardíacas. Enfermos del corazón, especialmente aquellos con alta presión arterial, son generalmente aconsejados a no tomar bebidas con cafeína que es un estimulante conocido. Un análisis de 10 estudios en más de 400,000 personas resultó en que no había una mayor incidencia de males cardíacos entre los bebedores diarios de café, ya sea que éste tuviera cafeína o no.
“Al contrario de la creencia popular” concluyeron los cardiólogos de la Universidad de California en San Francisco, hay “poca evidencia de que el café o la cafeína en dosis típicas aumente el riesgo” de un ataque cardíaco, muerte súbita o ritmos cardíacos anormales. De hecho, entre 27,000 mujeres que fueron evaluadas durante 15 años en un Estudio de salud de la mujeres de Iowa, aquellas que bebieron entre una y tres tazas de café diarias redujeron su riesgo de enfermedad cardiovascular en un 24 % aunque este beneficio disminuyó conforme fue aumentando la cantidad de café tomada.
Hipertensión. La cafeína induce un pequeño y temporal aumento de la presión sanguínea. Pero en un estudio de 155,000 enfermeras, aquellas que bebieron café durante una década no desarrollaron mayores índices de hipertensión que aquellas que no tomaron la bebida. Y sí en cambio el riesgo aumentó entre las bebedoras de refrescos hechos de “cola”. Otro estudio conducido por la Universidad John Hopkins que evaluó a más de 1000 hombres durante 33 años, encontró que el beber café no tenía un efecto importante en el desarrollo de la hipertensión.
Cáncer. Hubo pánico entre los bebedores de café en los Estados Unidos cuando en 1981 un estudio de Harvard asoció la bebida a un riesgo más alto para desarrollar cáncer del páncreas. El consumo de café disminuyó temporalmente y los investigadores concluyeron que tal vez el cáncer era inducido por fumar y no necesariamente por beber café.En un análisis de 66 estudios internacionales el año pasado, los científicos encontraron que beber café no tenía incidencia significativa en el desarrollo de cáncer de páncreas o de riñones. De hecho se mostró que en comparación con no bebedores de café aquellos que lo hacen tienen la mitad del riesgo de desarrollar cáncer de hígado.En un estudio de 59,000 mujeres en Suecia no se encontró relación entre el consumo de café, té o cafeína y el cáncer de mama.
Pérdidas óseas. A pesar de que algunos estudios han vinculado al consumo de cafeína con pérdidas del tejido óseo y fracturas derivadas de ello, otros estudios han demostrado que sólo hay una pequeña reducción en la absorción del calcio entre los bebedores de café y ninguna incidencia en la excreción del mismo mineral.El Dr. Robert Heaney de la Universidad de Creighton ha dicho que el efecto negativo de la cafeína en el calcio puede ser compensado con un par de cucharadas de leche adicionadas al consumo normal de este alimento. Mencionó que las personas que consuman las cantidades recomendadas de calcio no deben preocuparse por el efecto negativo de la cafeína en sus huesos.
Control de Peso. A pesar de que la cafeína acelera el metabolismo y que aproximadamente 100 mgs de ella pueden quemar entre 75 a 100 calorías extras durante el día, contra lo que se ha dicho, no se encontró que la ingesta de cafeína a través del café tuviera ninguna incidencia en el control de peso de los bebedores en el largo plazo. Sí, por el contrario, en uno de los estudios aludidos se determinó que las personas que aumentaron su consumo de cafeína ganaron más peso que aquellas que no lo hicieron.
Beneficios para la salud:
Probablemente de entre las propiedades más importantes de la cafeína está su capacidad para mejorar el desempeño mental y físico de las personas. En consumos del orden de 200 mg los usuarios experimentan un mejorado sentido de bienestar, de alegría, de energía, del sentido de alerta y de la sociabilidad. Roland Griffiths de la Escuela de Medicina de John Hopkins ha reportado, sin embargo, que niveles superiores de consumo causan en ocasiones ansiedad y malestar estomacal.
Millones de americanos carentes de un sueño suficiente y reparador dependen de la cafeína para su transcurrir cotidiano y para regresar manejando a salvo a casa, ya que la droga mejora el sentido de alerta y el tiempo de reacción del individuo con déficit de sueño y mejora su habilidad para desempeñar tareas complejas en esas condiciones.
Para la gente activa, la cafeína aumenta la resistencia en actividades aeróbicas y mejora el desempeño individual en las anaeróbicas. Esto se debe quizá a que la droga bloquea parcialmente el dolor y mejora la capacidad para quemar grasas para la combustión en vez de carbohidratos.
Recientes hallazgos relacionados con algunas enfermedades sólo contribuyen a la popularidad del café y del té. Trece estudios mostraron que los bebedores de café no descafeinado tenían un 30% menor riesgo de contraer el mal de Parkinson.
Otro resultado que se encontró, fue que los bebedores de 4 a 6 tazas de café al día, en comparación con los que no tiene esa costumbre, tienen un 28% menos de riesgo de enfermar de diabetes tipo 2. Esto último posiblemente debido a los antioxidantes y al ácido cloragénico contenidos en el café.
Contenido de cafeína expresado en (mg.)
Café descafeínado y Té. Una taza.. ( 2)
Te negro hervido. Una taza. (47)
Té verde hervido. Una taza. (30 to 50)
Café normal. Una taza..(95)
Taza de café “Grande” Starbucks. (330)
Refrescos embotellados
Coca-Cola Clásica. 330 ml. (35)
Diet Coke, 330 ml 47
Red Bull, 8.3 oz. (76)
Alimentos
Una barra de chocolate con leche Hershey’s (5)
Danone yogur de café 200ml. (30)
domingo, 30 de marzo de 2008
Uso medicinal de la Marihuana....
El uso médico se afianza, pero los enfermos tienen que recurrir a 'camellos' (traficantes)- Los críticos temen que esto aliente su consumo lúdico.
El cannabis es la sustancia ilegal que más se consume en todo el mundo. Hay quien lo hace porque le ayuda a sobrellevar mejor una enfermedad. ¿Es esto argumento suficiente para afirmar que la marihuana es un fármaco más? ¿O hay que mantener sobre todo la prevención de que se trata de una droga ilegal y que, por tanto, su uso debe ser proscrito? En este caso, como ocurre en la actualidad, los enfermos no tienen más salida que recurrir al camello de turno.
Los dolores de Tatiana Enríquez, médica cubana de 39 años, eran insoportables. Su hematólogo le sugirió: "Fúmate un peta de maría". Ella lo tomó a broma. Pero cuando, tras la segunda sesión de quimioterapia a la que se sometió vio que las náuseas no cesaban, el médico insistió. Durante las 10 sesiones restantes, Tatiana decidió consumir marihuana. "Era un momento de mi vida que había que pasar o moría, así que opté por sufrir lo menos posible", cuenta ahora, cuatro años después, con el cáncer prácticamente superado.
Tatiana fue afortunada. El equipo médico que la trataba, en un hospital público de Madrid cuyo nombre prefiere obviar, le permitía fumar la marihuana en las instalaciones. "Si alguien te dice algo, que vengan a mí, que te he autorizado", recuerda que le dijo.
El cannabis hay que analizarlo dentro del contexto sociológico en el que se mueve. Unos 162 millones de personas lo consumen en todo el mundo. Es la droga ilegal con más adeptos. Existe un núcleo de población, sobre todo gente joven, que no ve en el consumo de marihuana efectos perniciosos. Según la última Encuesta sobre Drogas y Alcohol del Ministerio de Sanidad, en España un 28,6% de la población ha consumido alguna vez cannabis, y un 8,7% lo hace todos los meses. En los últimos 10 años, además, se ha multiplicado por tres el número de personas que lo consumen a diario.
El Código Penal prohíbe la venta de cannabis, así como su posesión y consumo en lugares públicos. La venta de semillas está permitida desde hace años. La ley no distingue, sin embargo, entre uso terapéutico o lúdico. Aunque sí los tribunales. Dos precedentes fueron sonados: en 1999 un ciudadano austriaco con cáncer fue absuelto por un juzgado de lo penal de Barcelona del delito de tráfico de estupefacientes pese a su detención con dos kilos de hachís en el aeropuerto de Barcelona. El acusado argumentó que consumía la droga con fines terapéuticos.
Más recientemente, en 2006, un juez de Alicante absolvió a un psicoterapeuta que cultivó 258 plantas de marihuana, que pesaban 3,5 kilos, al considerar probado que el acusado "vio que le iban bien para las migrañas, por lo que hizo una investigación para estudiar las variedades". Tampoco fue condenada la asociación de consumidores Pannagh, tres de cuyos miembros fueron detenidos en 2005 con 150 kilos brutos de marihuana. La Audiencia de Vizcaya entendió que la plantación cumplía con los requisitos para ser "uso compartido".
Fuera de España, más de una decena de estados de EE UU han regulado el uso terapéutico de la marihuana. El último de ellos, California, aunque siempre se ha producido el mismo debate: si el consumo por enfermos no incitaba al resto.
El límite entre el uso lúdico y el medicinal es difuso. Joseba Pineda, profesor de Farmacología de la Universidad del País Vasco, opina: "Hay que desligar la utilización de la marihuana como fármaco de su uso recreativo; hay muchos enfermos que se podrían beneficiar de los principios de los cannabinoides si se separan ambos debates".
Aunque hay constancia de que se empleaba para tratar el reúma y la gripe allá por el 2700 antes de Cristo, no es hasta el siglo XIX cuando el cannabis se convierte en uno de los preparados a los que la medicina recurre como anticonvulsivo, analgésico o antiemético. La aparición de fármacos sintéticos y la presión social y política por su carácter recreativo, consiguieron aislarlo desde principios del pasado siglo. Nada que no haya ocurrido antes. Cualquier sustancia que ahora es ilegal -heroína o éxtasis- se pensó en un primer momento como medicamento. El caso de los opiáceos, como la morfina, es el más parecido, según el profesor Pineda, a lo que está viviendo el mundo médico hoy día y asegura que, más tarde o más temprano, "todos, a distintas velocidades", acabarán aceptando el uso medicinal de los cannabinoides.
Que algo se mueve en España ha quedado demostrado desde principios de este siglo. En 2001, la asociación catalana de ayuda a enfermas de cáncer de mama, Ágata, inició una campaña de sensibilización y presionó a las autoridades para que permitiesen el uso terapéutico del cannabis. Ese mismo año, el Parlamento catalán aprobó, de forma unánime, una resolución dirigida al Gobierno central en la que le instaba a "tomar las medidas administrativas necesarias para autorizar el uso medicinal del cannabis". Cuatro años más tarde se iniciaron los primeros ensayos clínicos, coordinados por el Instituto Catalán de Farmacología.
Este plan piloto no ha sido un estudio de eficacia, sino de observación, enfocado a un grupo de 200 pacientes con esclerosis múltiple, delgadez producida por el VIH, o con náuseas y vómitos como consecuencia de la quimioterapia, entre otros síntomas. "Son personas que habían recurrido a casi todos los tratamientos posibles y ninguno de ellos había surgido efecto", explica Marta Durán, jefe de Farmacología del hospital Vall d'Hebron, uno de los centros que participan en el proyecto.
A falta de las conclusiones, que se conocerán en breve, se sabe que el 65% de los enfermos reconoce haber experimentado algún beneficio, un 10% no ha sentido mejoría alguna, y un 25% tuvo que abandonar el tratamiento. "Se ha abierto la puerta a pacientes que no tenían esperanza", explica Marta Durán, siempre cauta en su razonamiento: "Los resultados no son espectaculares, pero no hay duda de que pueden ayudar. Hay que ver el perfil, la dolencia, el tipo de paciente, pero si ayuda, vale la pena".
En este plan piloto, el medicamento utilizado ha sido Sativex, el único extracto del cannabis que se comercializa como fármaco. Desarrollado por GW Pharmaceutical, se ha importado de Canadá, donde está aprobado para el alivio de dolor neuropático con esclerosis múltiple. En España sólo se puede recurrir a él si el paciente está incluido en un programa de medicación extranjera o de uso compasivo.
Sativex se utiliza con nebulizador y se aplica cuatro veces al día debajo de la lengua. Cada pulsación del nebulizador administra una dosis fija de 2,7 miligramos de tetrahidrocannabinol (THC) y 2,5 miligramos de cannabidiol (CBD), los principales cannabinoides exógenos activos.
Para los médicos, conocer la composición del medicamento de antemano es primordial, puesto que no supone lo mismo consumir la planta, que tiene tal variabilidad de proporciones que en muchos casos puede suponer un riesgo para el paciente.
Pocos dudan de que Sativex ha marcado un antes y un después, pero tanto médicos como asociaciones cannábicas reclaman que se siga ensayando con otro porcentaje de dosis más allá del 50% THC / 50% CBD.
Si los cannabinoides son buenos, hay que aprovecharlos. Ésa parece ser la máxima a partir de la cual quieren trabajar muchos médicos e investigadores. ¿Tienen la misma efectividad que un fármaco convencional? Rafael Borrás, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, es bastante claro al respecto: "Mejoran la sintomatología del paciente, pero no son una cura. Así que hay dos opciones: cerrar los ojos y argumentar que como es una sustancia ilegal no hay nada que hacer, o seguir trabajando para ayudar a algunos enfermos".
Esta última premisa, y el conocimiento de que cada vez más gente consumía marihuana con fines medicinales, hizo que Borrás y sus colegas farmacéuticos elaborasen el Prospecto del Cannabis, un documento informativo que está en Internet.
Pero dentro del mundo de la medicina hay quien no acaba de creer en las evidencias. "En general, para cualquier tratamiento es mejor emplear sustancias que extractos; cualquier iniciativa tiene que estar dentro de un marco claro; lo que hagamos tiene que aportar algo", argumenta Ramón Colomer, presidente de la Sociedad Española de Oncología. "No existe información científica suficiente; el uso terapéutico tiene más riesgos e incertidumbres que beneficios y certezas", añade.
Mientras continúa la polémica, miles de enfermos -algunos médicos hablan de 50.000- siguen consumiéndolo para paliar sus dolores. Fabián Quintela, burgalés de 43 años, lleva cinco en una silla de ruedas, como consecuencia de la esclerosis múltiple que padece. Como a tantos otros, su médico le recetó un tratamiento a base de relajantes musculares. El único objetivo era bajar la intensidad de los dolores, pero lo único que consiguió es dejarle el estómago destrozado y abrirle los esfínteres. "Tenía que controlarme para no hacerme las necesidades encima", comenta resignado. Un amigo le sugirió que probase con la marihuana. El problema de Fabián no fue tanto decidirse a consumir cannabis, sino cómo conseguirlo. La opción más sencilla fue preguntarle a su sobrino, de 19 años, que alguna vez le había confesado que fumaba porros. Al día siguiente tenía una bolsa llena de hojas verdes encima de su mesa. Poco tiempo después comenzó a plantar distintos tipos de marihuana para ver cuál era la más conveniente. Fabián está orgulloso de su decisión. "Ahora al menos puedo hacer una vida normal", asegura.
Recurrir al mercado ilegal es la única solución que les queda a muchos enfermos, con los inconvenientes que ello conlleva: precio desmesurado, no saber realmente qué sustancia les están dando... En el caso de la esclerosis múltiple, el cannabis puede mejorar la espasticidad y aliviar el dolor, pero en el mercado ilegal, la sustancia que se encuentra tiene dosis muy bajas de CBD, el principio que actúa sobre la espasticidad muscular.
"Se produce, además, una situación absurda: a los que hay que proteger del acceso a la marihuana, que son los chavales, son los que más fácil lo tienen", critica Martín Barriuso, presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC). Barriuso es, además, uno de los responsables de Pannagh (cannabis en sánscrito), una asociación vasca de 230 miembros, de los cuales un 60%, casi todos mayores de 50 años, lo emplea para fines medicinales. En España hay unas tres docenas de asociaciones cannábicas, y una docena de clubes como Pannagh.
Todo enfermo que quiera asociarse debe presentar un certificado médico en el que se demuestre que padece una enfermedad que pueda estar sujeta a un tratamiento con cannabis. Además de una cuota de socio, cada uno paga la marihuana que consume -se cultivan hasta 12 tipos distintos-, siempre a precio de fábrica, es decir, mucho más barato que en el mercado ilegal. Por ejemplo, para un ciclo de quimioterapia normal, Barriuso calcula que son necesarios cinco gramos, lo que supondría unos 22,5 euros al enfermo.
Parece simple, pero no lo es. Los prejuicios siguen tan arraigados que hay quien considera que, tras el tratamiento, los enfermos pueden convertirse en adictos. Tatiana, la médica cubana, se ríe: "No podría ni soportar el olor. En su día lo relacioné con alivio, pero ahora lo asocio a uno de los peores momentos de mi vida".
JAVIER LAFUENTE 29/03/2008
lunes, 21 de enero de 2008
Alerta importante sobre medicinas muy usuales contra el colesterol
Como paciente con altos niveles de colesterol que soy y usuario sistemático del Vytorin desde hace dos años, me preocupa enormemente el contenido de este artículo acusador a cuyo contenido debe dársele seguimiento. Verifique con su médico de confianza porque la amenaza es seria.
Cita: Major Heart and Mood Drugs Take Huge Credibility Hits January 17, 2008 Cholesterol drug enlarges artery clogs; Makers of major anti-depressants hid studies with inconveniently negative outcomes America's biggest prescription drugs, and the patients taking them, were reeling today after reading headlines about the second of two disturbing medical reports to appear this week. We hope that these findings prove decisive in energizing the public to insist that legislators enact urgent data-disclosure reforms. Two major cholesterol drugs prove worthless; one appears dangerous Key Points Even people who don’t watch much TV have found it hard to escape the ubiquitous ads for Vytorin, a drug that combines a cholesterol-lowering statin drug called Zocor (simvastatin) with a different kind of cholesterol-lowering drug called Zetia. At least until this week, doctors prescribed Zetia to about one million people a week. About 60 percent of patients who take Zetia take it with Zocor as Vytorin. Statins reduce the amount of LDL (“bad”) cholesterol formed in the liver, while Zetia blocks intestinal absorption of cholesterol from foods. Neither Zocor nor Zetia have been shown to prevent heart attacks or other life-threatening events. In contrast, Lipitor and other statin drugs have demonstrated the ability to reduce adverse heart events. In published clinical trials, Zetia lowers cholesterol by 15 percent to 20 percent in most patients. But the results of a new clinical trial showed that arterial plaques grew almost twice as fast in patients taking Zetia along with Zocor (in the form of Vytorin), versus those taking Zocor alone. The trial lasted two years and involved about 720 patients with very high cholesterol, mostly in Holland. Patients taking Vytorin in the newly published trial suffered expansion of the fatty plaques in their carotid arteries, compared with those taking Zocor alone. The trial lasted two years and involved about 720 patients with very high cholesterol, mostly in Holland. Patients taking Vytorin in the newly published trial suffered expansion of the fatty plaques in their carotid arteries, compared with those taking Zocor alone. The New York Times quoted Dr. Steven Nissen, chairman of cardiology at the Cleveland Clinic, who said the results were “shocking.” As he told the Times, “Patients should not be prescribed Zetia unless all other cholesterol drugs have failed.” (Berenson A 2008) (We question the wisdom of Dr. Nissen’s comment, which reveals a disturbing tendency for doctors to rely on synthetic drugs, even when they appear useless and downright dangerous.) The companies that make Zetia and Zocor only released the trial’s highly negative results after news reports highlighted a long delay in its publication. As we’ve reported, there is substantial evidence that omega-3s are as effective as statin drugs when it comes to reducing death rates in heart patients, and that the cholesterol theory of cardiovascular disease is seriously flawed. (See “Omega-3s Seen Rivaling Statins at Reducing Risk of Death”, “Does Fish Oil Lower Cholesterol? Does it Matter?”, and “Can Radical Cholesterol Cutting Raise Cancer Risk?”.) Sadly, the US regulatory system is rigged against nutritional interventions, which cannot be patented, and therefore can provide no profits to drug makers. Anti-depressant makers suppressed negative studies If the statin story doesn’t make your blood boil, this one should. Psychiatrist Erick H. Turner, M.D., is a former clinical reviewer of mood-altering drugs for the FDA, who’s worked at Oregon Health and Sciences University for several years. In 2004, he wrote an essay calling for the U.S. Food and Drug Administration (FDA) to share more information provided by pharmaceutical companies regarding their clinical drug trials. As Dr. Turner said then, drug trial registries usually aren't coordinated and participation is voluntary. Consequently, not all clinical trial results are listed and those that are may be incomplete (OHSU 2004). His team’s report in today’s edition of The New England Journal of Medicine puts the main issue front and center, in the first sentence: “Evidence-based medicine is valuable to the extent that the evidence base is complete and unbiased. Selective publication of clinical trials – and the outcomes within those trials – can lead to unrealistic estimates of drug effectiveness and alter the apparent risk–benefit ratio.” Their new analysis reviewed data from 74 trials involving 12 drugs, and is the most thorough study of its kind published to date. And their review made deeply disturbing findings: some 94 percent of anti-depressant trials with positive outcomes (i.e., effects superior to placebo pills) were published, while only 14 percent of trials with negative or unclear results appeared in any public form. And according to the FDA’s own study reviewers, the results of many of the “positive” studies were not as good as their authors claimed. Of the 74 FDA-registered studies analyzed by Dr. Turner’s team, 31 percent were never published. Dr. Turner’s team also found a strong correlation between the outcome of studies and whether and how they were published: studies that showed benefit were far more likely to see the light of day. These were their detailed findings (Turner EH et al 2008):
The last two points imply that the authors of trials sponsored by drug companies routinely overstated the degree of benefit, compared with the evaluations made by more objective FDA reviewers, or simply decided not to publish studies with negative outcomes. And this failure to publish negative trials means that the benefits of anti-depressants like Prozac have been substantially overstated for years. As Dr. Turner told The New York Times, “The bottom line for people considering an antidepressant, I think, is that they should be more circumspect about taking it, and not be so shocked if it doesn’t work the first time and think something’s wrong with them.” (Carey B 2008) And he said that doctors often end up asking, “How come these drugs seem to work so well in all these studies, and I’m not getting that response?” (Carey B 2008) Iron triangle of FDA revolving door, campaign finance and Wall Street Despite these twin fiascoes regarding multi-billion-dollar cholesterol and depression drugs, we won’t hold our breath waiting for major changes in the way the US regulates drugs, or treats nutrients with comparable or greater benefits. Sadly, the campaign finance system and revolving door that leads from the FDA to drug companies make it unlikely that things will change soon. And Wall Street firms are heavily invested in big pharma, so they will exert pressure to keep things just as they are. It’s enough to make you sick. Sources
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