miércoles, 8 de diciembre de 2010

París, hoy….!

Paris 08122010

Foto de Claude Belair.

Hace mucho frio…

martes, 26 de octubre de 2010

Los Montejo, su monumento en Mérida, Yucatán

Montejos Merida julio 2010

Hay un debate público en Yucatán (como si no tuviéramos cosas más importantes para dirimir), hasta cierto punto primitivo y torpe, respecto de la conveniencia según algunos de quitar (sí, de derrumbar) la recién inaugurada estatua que conmemora a los Montejo, padre –el Adelantado- e hijo -el Mozo-, quienes junto con un tercer Montejo que no aparece en el grupo escultórico, el sobrino del Adelantado, fueron los conquistadores en nombre del imperio español de la Península de Yucatán, la tierra del Mayab, en los albores del siglo XVI y fundadores de la Ciudad de Mérida en 1542.

Los detractores del monumento usan como argumento principal para su exigencia de eliminar la obra que desde hace unos pocos meses adorna el Paseo de Montejo en la capital yucateca, la maldad y la injusticia aplicada por los conquistadores a quienes ahora se recuerda, y desde luego, lo inicuo de una guerra de conquista que hace cinco siglos sometió a los mayas, habitantes y dueños de la región hasta la llegada de los europeos, que impusieron por la fuerza su tecnología, su religión y su control social, político y económico a lo largo de los tres siguientes siglos, hasta que vino el momento emancipador, a principios del siglo XIX, que constituyó al Yucatán que hoy conocemos como parte, no sin ajetreos, de la república mexicana.

Diríase que esta petición de algunos de derribar lo que no les gusta es por lo menos insólita y está plagada de curiosidades que motivan este editorial:

Curioso momento de juzgar a los conquistadores. Se dice, para justificar, que es propicio el bicentenario de la guerra de independencia que nos embarga en estos días y que ciertamente nos obligaría a no rendir homenaje a quienes dominaron por la vía de la violencia a los habitantes primigenios de la península.

Más curioso el hecho que quienes quieren derruir la estatua, plantean hacerlo en el idioma de quienes fueron los conquistadores. Ninguno de los manifestantes que exigen la demolición, que se haya sabido, habla la lengua maya.

Aún más curioso todavía es que el monumento está emplazado en la principal avenida de Mérida que recibe precisamente el nombre del conquistador, en el Paseo de Montejo. Por cierto, y es curioso también, que en el otro extremo de la propia avenida meridana se encuentra el monumento dedicado a Gonzalo Guerrero, personaje denominado en la península el padre del mestizaje, español, andaluz por más señas, que llegó a estos lares como náufrago, poco antes que los Montejo, y quien después de escapar de la muerte que estuvieron a punto de causarle los mayas (como lo hicieron con sus compañeros de naufragio, con excepción de él mismo y de Jerónimo de Aguilar, que más tarde se reuniría con Cortés para emprender la conquista del altiplano), se refugió entre ellos y fundó familia engendrando prole, para después renunciar a su patria de origen, a su rey, a su religión y combatir a sus paisanos, comandando inclusive tropas mayas en la defensa del territorio que buscaban avasallar los conquistadores.

Curioso es también que en Yucatán hay monumentos conspicuos conmemorando a personajes como Fray Diego de Landa, religioso responsable de la destrucción dramática de códices y piezas invaluables para la comprensión de la historia de los mayas, en aquel famoso “auto de fe”, en la población de Maní, el 12 de julio de 1562. Nadie, nunca, se ha quejado ni pedido la destrucción de su estatua(s) ¿Será porque éste era sólo un conquistador de almas y no guerrero como los otros? ¿Porque éste era un religioso franciscano protegido por la inquisición, que quería muy seguramente el bien de los indígenas mayas?

Curioso es que en Mérida, que así se llama nuestra ciudad porque los conquistadores le pusieron el nombre por petición de los extremeños que venían en la expedición de conquista, vivan bien y bonito los detractores monumentales, y ninguno, nunca, que yo sepa, ha pedido que vuelva a llamarse T’Hó, nombre de la ciudad prehispánica que había sido abandonada y en cuyas ruinas Francisco de Montejo y León, el Mozo, que aparece con armadura en el conjunto escultórico, se asentó por instrucciones de su padre.

Y curioso que en esa Mérida y en todo Yucatán, se sigan construyendo fraccionamientos, bautizándolos con el nombre de quien conquistó y nadie vaya a quemar las casas de los mayas, mestizos y criollos que en esos barrios viven.

Curioso es, en fin, que a estas alturas de la historia vengan unos trasnochados a reivindicar las derrotas de un pueblo, al que esos mismos trasnochados humillan y explotan sin misericordia (o al menos observan pasivamente que eso suceda sin hacer nada efectivo por evitarlo) para pedir que se destruya un monumento que lo único que hace es recordar a una mitad de nuestros orígenes.

Cuántas curiosidades, ¿verdad?

El mismo derecho tendrían y tienen, en el Yucatán actual, de figurar con monumentos erigidos a su memoria los Montejo, Gonzalo Guerrero, Nachi Cocom, Tutul Xiu, el mismísimo Zamná, sacerdote y dios del panteón maya, y hasta el cura franciscano Diego de Landa, quien después quiso redimirse, quizá para compensar, escribiendo su famosa “Relación de las cosas de Yucatán”. Todos ellos finalmente, vale la pena recordarlo, son padres fundadores de lo que somos.

Recordemos también que la cultura del monumento pretende por sí misma de hablar a todas las épocas. El monumento no es necesariamente un símbolo de pleitesía o de sometimiento, como algún exagerado ha dicho en medio de estos debates tristes, sino que es, como su propia definición plantea, una obra pública puesta en memoria de una acción singular. Y los Montejo, vaya que protagonizaron una acción singularísima, gracias a la cual todos los parlanchines, incluyéndome a mí mismo, estamos hoy y aquí, tomándonos sorbetes en el "Colón" (of all names) del Paseo de Montejo, por las viejas e irreconocibles calzadas de T'Hó.

Gonzalo Guerrero Gonzalo Guerrero, padre del mestizaje, en el otro extremo del Paseo de Montejo.

RMM.

Mérida, la de Yucatán, en octubre del 2010.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Xavier Mina, en su homenaje.

Xavier Mina (Charlas)Portada del libro recién editado de Gloria López Morales

En estas horas del bicentenario de la independencia de México, Mina, en tu honor digo a mis hijos: sabedlo, "...hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien."
R. Menéndez.

Entre nosotros pocos extranjeros han merecido el monumento al heroísmo. Xavier Mina, conocido comúnmente como Francisco Xavier, es uno de ellos. Él, que supo trocar su sangre navarra en bronce mexicano, entregó su vida por la independencia de nuestro país y por ello ganó lugar de privilegio en el gran monumento a la patria, capaz de hablar a todas las épocas, como lo hace ahora, para que recordemos con admiración y respeto, a quienes gestaron la nación mexicana.

Del nombre del hombre.

Por los vericuetos misteriosos de la historia el nombre de Mina fue trastocado con el tiempo. Hay muchos, muchísimos libros de historia que se refieren a él aún como Francisco Xavier. Aunque Martín Luis Guzmán se había encargado desde 1932 de señalar el verdadero nombre en su Mina El Mozo : Héroe De Navarra, al decirnos que de pila el personaje se llamó Martín Xavier y que durante toda su corta vida él mismo se hizo llamar Xavier a secas, firmando incluso sus famosas proclamas de esa manera (ver el facsímil de su firma abajo).

Todo parece indicar que la confusión surgió después de su muerte porque el nombre del tío con quien corrió muchas de sus acciones guerrilleras y revolucionarias en la España bonapartista primero, y en la brevemente gaditana después, era Francisco Espoz Ilundain , quien después se hizo llamar como su sobrino Francisco Espoz Mina.

El caso fue que durante buena parte del siglo XIX, después de fusilado en el cerro del Bellaco, cerca de Pénjamo, en Guanajuato, a Xavier Mina se le añadió indebidamente el Francisco con el que la historia que enseñaron en nuestras escuelas, nos hizo recordarle a lo largo de estos casi doscientos años que han transcurrido desde su gesta heroica.

De sus acciones.

Mina murió muy joven. Apenas contaba con 38 años cuando fue ultimado por el realista y absolutista coronel Orrantía en noviembre de 1917, sólo 7 meses después de haber desembarcado en Soto la Marina, Tamaulipas, para abrazar la causa independentista de los insurgentes mexicanos. Pero vamos por partes:

Nuestro personaje había luchado en la tierra que le vio nacer en 1789 (el año de la revolución francesa y su cauda de ideas liberadoras), en la provincia de Navarra, con acciones guerrilleras que pretendían liberar a España de la invasión napoleónica de 1808. Se había desenvuelto como guerrillero, ganando fama y prestigio por su arrojo y eficacia durante buena parte de 1809, hasta causarle a los invasores galos una seria preocupación que les obligó a concentrarse en la persecución del Corso Terrestre de Navarra como llamó Mina a su cuerpo de voluntarios lugareños que combatían a los ejércitos napoleónicos.

Dirigió acciones certeras que hicieron esa ruta de los Pirineos peligrosa para las tropas francesas que querían ingresar a España. Finalmente hacia la primavera de 1810 la suerte le resultó adversa y fue apresado por los franceses y trasladado herido a Francia, donde se le llevó a Bayona y encerrado por un tiempo hasta que lo enviaron a París a entrevistarse con el mando de Napoleón, a quien por cierto le había llegado la fama del genio militar de Mina.

Duró un par de años su cautiverio en la Torre de Vincennes, tiempo que usó para estudiar matemáticas y técnicas militares. En 1913, tras la toma de París por los prusianos, los presos fueron liberados y él retornó a Navarra donde se reencontró con su tío Francisco Espoz, que había tomado el mando guerrillero y que había también cambiado su nombre para adoptar como segundo apellido el del sobrino (Mina) por razones de liderazgo militar.

En su tierra, ambos, sobrino y tío, se dispusieron a defender por convicción la constitución de 1812 (la de Cádiz) cuando advirtieron la intención de Fernando VII de conculcar los postulados reformistas de la misma y de abrogarla, como finalmente hizo.

Mina y su tío fueron entonces perseguidos implacablemente por las tropas absolutistas españolas hasta hacerlos huir hacia Francia en donde milagrosamente escaparon del patíbulo al ser retenidos primero y reclamados por los españoles después, para entregarlos a la justicia. Vivió nuestro personaje a partir de entonces un periplo que le llevó, viajando por Francia, a conocer a personajes de la época que luchaban en contra del absolutismo. Al cabo de los meses llegó a Inglaterra donde ya se conocían y se discutían con interés las noticias de la insurrección americana en contra de la dominación española.

Ahí, en 1815, un lustro después de haberse iniciado el esfuerzo liberador de los insurgentes, Mina conoció a Fray Servando Teresa de Mier quien le convenció de la nobleza de la lucha por la independencia de la Nueva España. Y Mina se enamoró del proyecto que sintetizaba su propia lucha en contra del absolutismo en su patria. Su suerte quedó echada a partir de entonces.

Mina y el fraile genial viajaron juntos a América y llegaron a Baltimore en donde se preparó su llegada a México por la costa del Golfo, en lo que hoy es Tamaulipas. Venía nuestro héroe decidido a entregar su vida por la independencia de este país al que no conocía más que en sus sueños de ser libre. Después de una escala en Galveston, empezando la primavera de 1917 –que sería la última de su vida- se embarcó con unos cuantos hombres a su aventura final.

Al desembarcar en Soto la Marina el 25 de abril de ese año, lanzó una vibrante proclama que siguió a otras previas, con las que siempre quiso explicar sus acciones y su proceder. Tal proclama dirigida a los mexicanos concluía:

"(...)Mexicanos: permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojalá acierte yo a merecer este título, haciendo que vuestra libertad se enseñoree o sacrificándole mi propia existencia! Entonces, en recompensa, decid a vuestros hijos: "Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien."

La lucha en el territorio de la todavía entonces Nueva España iba a ser muy distinta a la que él había esperado. Se sobrepuso a todas la vicisitudes de las circunstancias, y fue creando un ejército adaptado a la lucha encarnizada que se le iba presentando. Conoció a Pedro Moreno, otro héroe de los "de a de verás", que le acompañó en buena parte de sus pequeños triunfos y fracasos hasta el final de la vida de ambos.

El Sombrero, los Remedios, Jaujilla, lucha tras lucha, batalla tras batalla, con un cuerpo bélico mal integrado e indisciplinado, hasta caer derrotado en el rancho El Venadito, cerca de Silao, donde fue hecho preso. Moreno murió en el encuentro y fue decapitado para exhibir su cabeza en la picota a la usanza de las tropas realistas. Poco después, el realismo absolutista cobró también venganza del “traidor” Mina, quien es ejecutado por el Batallón de Zaragoza en la cresta del Cerro del Bellaco el 11 de noviembre de 1817.

El libro de Gloria López Morales.

Recién editado, dentro de la colección Charlas de Café, de la casa editorial Grijalbo, en el marco del Bicentenario de la Independencia, el libro de Gloria nos hace recorrer, entre sorbo y sorbo de café, la epopeya inmarcesible de nuestro personaje, a lo largo de sus avatares en Europa y de sus andares por Inglaterra, los Estados Unidos y finalmente a su llegada a nuestro país.

Relato encantador que nos hace vibrar de emoción para que al final, en el último sorbo de la infusión, Mina nos diga como respuesta a la provocación del interlocutor que se le presenta en la representación literaria, haciéndole ver que: “convendría revisar lo que pasó en un país donde la independencia se celebra con banderitas hechas en China, donde compramos mole en un supermercado gringo y donde pagamos los tragos y botanas con una tarjeta de un banco español….” Pues mira, responde Mina, “Que si hubiera que pelear de nuevo por la Independencia de México, yo sería el primero en enlistarme en las filas de la insurgencia….”

Xavier_Mina firma Facsímil de la firma de Xavier Mina, tomada de su proclama de 1817.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Libro póstumo de Juan Duch Gary: “Kukulkán: historia desfigurada”.

Portada del libro de Juan Duch (1942-2003): Kukulkán, historia desfigurada.

“Si Juan Duch Gary viviera me diría: ‘¡Mira cuándo te dignas a publicarme!’”, dijo la responsable de la edición del libro que recientemente fue presentado en la casona del <<Casal Catalá, Península de Yucatán>> en la García Ginerés de Mérida, la de Yucatán.

La editora, Zulai Marcela Fuentes Ortega, al hablar de Kukulkán, historia desfigurada, la obra póstuma del escritor yucateco y amigo nuestro, añadió, “se trata de una obra grande por su aliento cuya verdadera importancia es que se trata de una obra inédita, de la cual nadie (yo digo muy pocos) tenía noticia, es una novedad editorial, de una estructura literaria que no se le conocía”.

Platicó Zulai durante la presentación las circunstancias en las que Juan, el autor, le entregó el manuscrito allá por los años 1994 - 1995, y de cómo intentó ella infructuosamente editarlo en aquel entonces. Del olvido transitorio que sufrió el texto y finalmente, de cómo resurgió de entre el polvo de los papeles guardados, al cabo de una mudanza a la ciudad de Mérida, cuando Kukulkán mismo intervino con su poder deífico, como debería hacerlo, para que el poema dedicado a él viera la luz, no sin los esfuerzos del caso por parte de los mortales a fin de encontrarle al evento apoyo y patrocinio.

Tuve ocasión de señalarle a Zulai, inteligente y hermosa dama, que me sentía halagado por la presentación por muchas razones: ciertamente mi recuerdo de Juan y el cariño que le profeso, pero también por el hecho de que me sentía -me siento- parte del “secreto”. En efecto, tuve la ocasión de acechar por voluntad del autor el texto manuscrito, cuando en el ejercicio de la amistad que nos unía me mostraba orgulloso, en un pasado que se va tornando remoto, su obra entonces inédita.

Afortunadamente desde entonces hechos generosos y justos, como el que acabamos de vivir, han permito la publicación de su obra: primero con Yo podría volar, si no mirara, antología póstuma, coordinada por Rubén Reyes el año de 2007 y ahora con éste, fruto del esfuerzo editorial de Zulai.

El libro “nuevo” de Juan que fue presentado la noche del 19 de agosto en el Casal Catalá, aborda con prosa poética impecable el mito de la Serpiente Emplumada. Tuvo un tiraje de 500 ejemplares y se terminó de imprimir el pasado 27 de junio. Fueron coeditores el Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM y Casal Catalá Península de Yucatán.

Nota: Se consigue a $100 en la librería de la UNAM y el Casal (número 187 de la calle 14 entre 23 y 25, colonia García Ginerés, Mérida, Yucatán). Teléfono (52) 999-925-11-55.

domingo, 29 de agosto de 2010

Extraordinario invento reciente.



Conviene difundir esto. Corran la voz.

jueves, 12 de agosto de 2010

Otro sí digo de Dulce María Sauri: las omisiones de la historia oficial.

Historia d México0002 “Viaje por la Historia de México” de Luis González y González

(Contada a través de sus personajes, en esta presentación de nuestra historia que nos hace llegar el gobierno federal con motivo del bicentenario, sólo dos mujeres de la vida real, sin contar con una tercera de la mitología, merecen recuadro. Ni siquiera Malintzin, a quien se menciona sólo de refilón, bajo el rubro de Hernán Cortés. De cien personajes, dos. ¿Serán realmente las mujeres el dos por ciento de nuestra memoria histórica? ¡Error! N del E.)

Dice Dulce María Sauri:

Desde hace algunos meses circula profusamente por todo el país el “Viaje por la Historia de México”, de la autoría de Luis González y González. Se ha rumorado que la reimpresión correspondiente a 2010 alcanzará la fabulosa cifra de ¡20 millones!, de ejemplares para que puedan llegar a cada hogar del territorio nacional. La coedición está patrocinada por la Secretaría de Educación Pública y la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, lo que garantiza la disponibilidad de recursos económicos y la realización del amplio tiraje por la experiencia de la CONALITEX en estos menesteres.

Sin lugar a dudas, es un esfuerzo loable, de los muy pocos para conmemorar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución que se pueden tocar y palpar. No obstante la solidez del distinguido historiador cuya obra sirve de base al libro, y de la misma advertencia del autor de que “…Habrá quien se pregunte por la ausencia de algún prohombre (destacado DMSR) en este álbum, o critique la inclusión de personas que no son de su agrado…”, la casi total ausencia de personajes femeninos desde “Los orígenes de Mesoamérica” hasta el capítulo “Fin de Siglo”, es patente.

¿Dónde quedaron las mujeres en más de 2 mil años de historia patria? ¿Se extraviaron? ¿Las ignoraron? ¿Fueron despreciadas o consideradas como “poco significativas” para ser destacadas? Lo cierto es que la edición sólo incluye 3 personajes femeninos, dos de ellos presentados en el capítulo “La etapa barroca”, correspondiente al siglo XVII, calificado como “el siglo olvidado”: Nuestra Señora de Guadalupe y Sor Juana Inés de la Cruz, que comparten siglo y página. La tercera es Josefa Ortiz de Domínguez, la Corregidora, que es registrada en la parte de “Antecedentes de la Independencia”. Y después ninguna más.

Leona Vicario fue ignorada. Carmen Serdán, Hermila Galindo y Elvia Carrillo Puerto no alcanzaron mención alguna en la parte correspondiente a la Revolución. En “La Generación del Medio Siglo” dejaron a un lado a Rosario Castellanos. Griselda Álvarez, primera gobernadora y distinguida literata, no calificó para ser incluida entre los personajes destacables.

El colmo está en la parte final del libro, “La generación de Fin de Siglo”: tampoco figura una sola mujer entre los 8 personajes destacados del mundo de las artes, de las ciencias y la literatura, 6 todavía vivos y dos ya fallecidos. ¿Y Elena Poniatovska? ¿Y Julieta Fierro?

Esta selección de personajes que le ponen nombre y rostro a dos milenios de historia compartida, demuestra con prístina claridad el dominio de una visión misógina y androcentrista del proceso de construcción de la identidad nacional.

No es un secreto que las resistencias más fuertes a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres están en el ámbito de la cultura y de los valores. La invisibilidad de la aportación femenina a la historia de México queda en evidencia en las 65 páginas y cien ilustraciones de la historia oficial. Lo lamentable es que sea la propia SEP, la institución responsabilizada de la transmisión de los valores de igualdad, equidad y no discriminación, la que reproduzca los prejuicios y estereotipos de exclusión que patentemente acompañan este libro.

Luis González y González falleció en 2003. Por tanto, la selección del capítulo final no fue realizada por el autor que sólo veía peligro en la exclusión de “prohombres”, no de alguna mujer. Quienes efectuaron la revisión y decidieron no ver ni oír a las mujeres, la “otra mitad” de la población de México, tendrían que dar una amplia explicación a la sociedad por su ceguera e indiferencia.

¿Qué sentirán las niñas y jóvenes mujeres que lean el “Viaje”? ¿Pensarán que son las “Adelitas” del siglo XXI, heroicas, pero sin nombre propio ni rostro individual?

Quizá ya es tarde para corregir una edición de 20 millones de ejemplares, a menos de 40 días de los 200 años del Grito de Dolores. Pero estamos a tiempo para darle rostro y nombre a la aportación femenina a la construcción del México del siglo XX y de los albores del XXI, en las artes, en las ciencias, en la organización social y en la política.

No habría mejor forma de conmemorar las fechas históricas que dando voz a los excluidos de la historia oficial, mujeres y hombres que han sufrido discriminación y desventajas por su género o su origen étnico.

Licenciada en Sociología por la Universidad Iberoamericana. Gobernó el Estado de Yucatán, entre 1991 y 1994. Entre muchas otras actividades, fue Presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en Yucatán (1983-1987), Secretaria de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional del PRI (1988-1990), Secretaria General del CEN del PRI (marzo-noviembre de 1999) y Dirigente Nacional del CEN del PRI (1999-2002). Como legisladora, fue Diputada Federal por el estado de Yucatán en dos ocasiones: LII Legislatura (1982-1985) y LVI Legislatura (1994-1996), así como Senadora de la República por el Estado de Yucatán en las LIV y LV Legislaturas (1988-1991) y en las LVIII y LIX Legislaturas (2000-2006). dulcesauri@gmail.com

martes, 3 de agosto de 2010

La mujer de Las Palmas

La mujer de las Palmas

Hace unos cuantos años, hacia 2006, fue hallado en un cenote en la costa oriental caribeña de la Península de Yucatán, cerca de Tulum, por dos espeleobuzos (uno mexicano de nombre Jerónimo Avilés que vive en Quintana Roo) , un grupo de osamentas arqueológicas cuyo origen se remonta al pleistoceno, esto es, dicho en forma más popular, a la edad del hielo, hace aproximadamente 10,000 años. Los despojos ya han sido datados y valorados científicamente por peritos nacionales y extranjeros, bajo la tutela del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se trata de los esqueletos más antiguos que se han encontrado y verificado por la ciencia en esta porción del territorio mexicano. A uno de ellos se le ha llamado Mujer de Las Palmas por el nombre de la cueva donde fue encontrado. Nunca antes había quedado tan palmariamente demostrado el hecho de que la Península de Yucatán tuvo habitantes desde ese entonces.

La novedad ahora –recientemente anunciada- es que la preservación excepcional de los restos, por las condiciones físico-químicas de la cueva inundada en donde fueron hallados, ha permitido no sólo el análisis muy certero de su antigüedad sino también, usando técnicas muy avanzadas y sofisticadas, la elaboración de lo que sería una representación tridimensional en talla real del personaje a quien esos huesos pertenecieron en vida. Es la fotografía que aparece en la parte superior de este artículo.

Maravilloso, ¿verdad? Aquí tenemos frente a nosotros a una mujer que vivió muy cerca de donde estoy ahora, en Mérida, hace esa friolera de años y pareciera que aún vive. Tenía, según los científicos franceses que dominan la técnica de antropología forense que ha permitido esa recreación científica-artística y nuestro INAH, que solicitó el trabajo respectivo, unos 44 años cuando murió. Medía 1 metro con 52 cm. de estatura y habría pesado unos 58 kilos. Una gordita(?) pues.

Este hallazgo excepcional, comenta el señor Alejandro Terrazas, antropólogo físico de la UNAM involucrado en el proyecto científico que implica el descubrimiento, permite además aventurar otras hipótesis o reforzar algunas creencias que se han venido forjando recientemente sobre las migraciones del género humano en estas latitudes. Por un lado tienden a confirmar la teoría del poblamiento temprano de Mesoamérica y también el hecho de que esas migraciones de paleoamericanos llegaron no sólo del norte de Asia, sino también del centro y del sur de ese continente.

Sucede que los rasgos fisonómicos sugeridos por la reconstrucción realizada a la dama de Las Palmas, así como la piel, los ojos y su estructura corporal, resultan similares al de las poblaciones del sureste asiático. Se infiere por supuesto que estos pobladores antiquísimos nada tuvieron que ver con los mayas que fueron dueños del territorio peninsular mucho más tarde, cosa ni más ni menos que unos ocho mil y pico de años después.

Nos encontramos entonces ante un hallazgo y frente a una investigación que transforma de manera muy importante los supuestos que hasta la fecha se tuvieron de los orígenes de los habitantes de de nuestro continente y muy particularmente de nuestro territorio.

RMM. Mérida, Yucatán.

viernes, 23 de julio de 2010

Dulce inteligencia

Dulce.Blog2 He querido transcribir a continuación un artículo de Dulce María Sauri publicado el 19 jul. 2010 en el periódico Milenio. Porque el contenido está necesariamente en el futuro próximo de nuestro país y porque el criterio está expresado con sencillez e inteligencia, el escrito es meritorio. La autora sabe lo que dice y lo que predice.

“Las güeras y las prietas

¿Qué color de piel tendrá la primera presidenta de México? ¿Será prieta como Benito Juárez, o “morena clara” como se asume la mayoría de las mexicanas?

Casi me causó la misma sorpresa recibir la invitación para participar en la presentación de este libro que la que tuve hace seis años, cuando formé parte del primer coloquio sobre las güeras y las prietas.

El asombro proviene de dos circunstancias: una, la proeza de Marisa Belausteguigoitia, de su empeño y tenacidad para transformar los cuatro coloquios celebrados entre 2004 y 2007, en un libro que busca aportar una vertiente de análisis y discusión desde una perspectiva feminista; y lograr la editorial que lo publicara, incluyendo esta estupenda portada, que en el color del pelo y de los pezones de la robusta dama del collar de perlas, encarna el llamado a la reflexión sobre las diferencias entre las mujeres que provienen del color de nuestra piel.

La otra fuente de mi sorpresa tiene que ver con el tema en sí mismo. Raza y género son dos cuestiones que forman parte del núcleo "duro" de los valores y prejuicios, de la visión del mundo y de los obstáculos y oportunidades para forjar identidad y ejercer derechos. En medio de la violencia que azota muchas partes del país, de la sensación generalizada de desesperanza que se alimenta de la impunidad con la que mueren niñas y niños, jóvenes y adultos, la mayoría prietos como somos gran parte de los mexicanos, es difícil sustraer la atención y el interés para ocuparse de otros temas, incluyendo desde luego el más presente del género y el más distante e incómodo, el de la raza.

Ahora comparte mesa y palabras con tres güeras: Denise, María Teresa y Marisa, esta prieta -negra, dirían mis paisanos yucatecos-, para esbozar algunos comentarios.

Son 12 voces y plumas: la del marco teórico y de interpretación de las aportaciones de los cuatro coloquios; otras diez visiones de güeras, prietas y morenas claras y una muy especial, la que habla en poesía de la desigualdad y la distancia entre mujeres urbanas, de clase media y las indígenas, mayas para más señas, nacidas en los pequeños pueblos y caseríos del campo mexicano.

Este continuum entre sistema racista-sexista-clasista es develado por prietas y güeras. De las plumas de las chicanas surge el recuerdo del concepto decimonónico de "pureza de sangre"; del valor y la ventaja de saberse blanco; del menosprecio por la "raza mexicana". De sostener con convicción que "…el problema (del desgobierno) radicaba en lo más profundo de la sociedad mexicana: sus habitantes, razas "mixtas" en vez de "puras" y por lo tanto "degeneradas, indolentes, viciosas, ingobernables". Se hiciese cuanto se hiciese, esta deleznable materia prima condenaba a México a permanecer en la postración y la anarquía…"1

¡Cómo suenan hoy las palabras de un distinguidísimo liberal, que ante la guerra de castas que asolaba a Yucatán, diagnosticó que el único remedio era "…echar fuera de la península a todos los elementos de color, multiplicar en ella a los de raza blanca y tener el más grande cuidado de que los de esta raza en la línea divisoria sean exclusivamente españoles!…" 2

¡Ojalá pudiera decir que estas ideas de descalificación y discriminación de la mayoría pertenecen solamente al panteón de los historiadores! Aquí están presentes en este libro, de múltiples maneras: "pobrecita, es prietita", la raza "mexicana", las güeras rechazadas en su mexicanidad y secretamente envidiadas.

La genómica está revelando nuevos conocimientos sobre la composición racial de la población. El genoma de los mexicanos no es único: proviene de una mezcla de sangre europea, indígena, negra, asiática -principalmente china y coreana. Las proporciones cambian entre entidades federativas, unas con un mayor porcentaje de pueblos originarios, otras con más componente europeo, africano o asiático.

En el siglo XIX hubiera sido la genómica y el Instituto Nacional de Medicina Genómica fuente de descalificación. Ahora, sirven para prevenir y curar enfermedades.

Más allá, están todavía presentes los privilegios. Atemperados quizá; menos visibles u ocultos en la profundidad de los prejuicios y valores que norman nuestra conducta, pero que muchas veces no queremos confesar, ni siquiera ante nosotras mismas. Privilegio es nacer hombre, y no mujer.

Privilegio es vivir en la ciudad, no en un pueblo campesino.

Privilegio es ser mestiza, no indígena.

Privilegio es pertenecer a una familia rica, o al menos de clase media.

Privilegio es tener certidumbre y esperanza en el futuro, por la clase social de procedencia, por la calidad de la educación recibida, por el acceso a oportunidades de trabajo.

Las prietas pobres y las güeras pobres (que las hay, si no ver Los Altos de Jalisco) tienen distintas oportunidades. Las prietas, nacen y mueren pobres; las güeras, quién sabe.

La raza y el color de piel sólo le dan otro matiz a las desventajas y discriminación que padecen aun las mujeres como género.

En la esfera de la política y el ejercicio del poder se sintetiza en el "techo de cristal" que aun no se rompe, gigantesco himen político que mantiene protegida la esencia masculina del poder.

¿Qué color de piel tendrá la primera presidenta de México?

¿Será prieta como Benito Juárez, o "morena clara" como se asume la mayoría de las mexicanas?

¿Vendrá de la muy vapuleada izquierda, o de un PRI que se percibe triunfador, o del PAN, temeroso de perder el gobierno que habrá ocupado doce años?

En 1988, una güera, doña Rosario Ibarra de Piedra, desafió al mundo masculino y se postuló candidata a la presidencia de la república, la primera, por el PRT. En 1994, dos mujeres morenas claras fueron candidatas: por el PPS, Marcela Lombardo y por el PT, Cecilia Soto. Gracias al activismo de ésta, el PT tuvo su debut en la Cámara de Diputados, con 10 hombres.

El proceso de 2006 tuvo la singularidad de postular a una mujer con una agenda abiertamente definida hacia los derechos humanos, la igualdad de género y en contra de cualquier forma de discriminación. Patricia Mercado, morena clara, hizo una importante aportación.

Ninguna de las cuatro mujeres candidatas estuvo en posibilidades reales de ganar la presidencia de la república. Provenían de partidos pequeños, en busca de lograr o mantener su registro. Sin embargo, fueron luz que iluminó el camino y que permitió imaginar lo posible: una presidenta de México.

El desafío es para las tres grandes formaciones políticas de México: PRI, PAN, PRD-DIA. La sociedad reclama un cambio; una mujer candidata con posibilidades reales de triunfo lo significaría.

¿Tendría el PRI el arrojo y la convicción de cambio para atreverse, y arriesgar su capital político acumulado en la oposición postulando a una mujer?

¿Percibirá el PAN los focos amarillos y rojos que se encienden en su tablero político y que demandan una decisión de riesgo en su candidatura 2012? ¿Tendrá rostro de mujer?

¿Podrá la izquierda reencontrar a sus mujeres políticas, perdidas en el extravío del ejercicio del poder, y volver a ser una opción real de gobierno?

¿Surgiría un gran movimiento ciudadano con una mujer al frente para tomar por asalto electoral la presidencia de la república?

¿Quedaría atrás el tema de las "juanitas", de mujeres que ganan las elecciones para ceder luego las responsabilidades a un hombre?

¿Sería la primera presidenta de la república una mujer de lucha y trayectoria de causas, comprometida por voluntad y convicción con los cambios o sería producto de la sofisticada mercadotecnia publicitaria, la misma que arguye falta de responsabilidad en la calidad del producto político, una vez electo, aunque salga defectuoso, malo, incapaz?

¿Cuál sería la agenda política de una mujer presidenta?

¿La del candidato triunfador de las elecciones del 2000, que se agotó en ese mismo acto, considerando su misión cumplida al ser el primero en derrotar al PRI?

¿Se decidiría sólo a disfrutar de las mieles del poder, a ser la "abeja reina", en vez de comprometerse a poner las bases de un nuevo sistema político, con las dificultades y riesgos que implica?

¿Estaría una mujer presidenta en disposición de hacer frente a los poderes fácticos -llámense medios de comunicación, Iglesias, crimen organizado, corporaciones empresariales- para intentar reencauzar la vida institucional del país?

¿Qué haría una mujer presidenta de la república frente al fenómeno de la violencia y la inseguridad? ¿Ir a atacar sus raíces: falta de crecimiento económico, de oportunidades de empleo, de competencia y productividad, de opciones reales de movilidad social? ¿O seguiría apostando exclusivamente a la guerra, con el desgaste de las fuerzas armadas y riesgos que esto conlleva? Cuando Barack Obama ganó, contra todos los pronósticos, las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, se expresó con un dejo de envidia, que eso estaría muy lejos de suceder en México. Algunos, manteniendo en el olvido interesado a Benito Juárez, dijeron que sería el equivalente a que nuestro país un indígena ganara la presidencia de la república.

Entiendo que más allá del color de la piel, de la mezcla racial y de sangre que representa Obama, el deseo que no se atreve a ser demanda es el de tener a alguien en quien creer, que aliente en los corazones una esperanza de cambio.

La esperanza ha sido consistentemente lastimada en México. La impunidad y la corrupción, la impotencia del gobierno frente a la violencia, su incapacidad para garantizar a la ciudadanía la indispensable seguridad de sus personas y sus bienes se han encargado de hacer prevalecer una especie de resignación silenciosa frente a los males sociales, rezando para que no nos afecten directamente: que no seamos asaltadas, secuestradas, vejadas, asesinadas, ni nosotras ni un miembro de nuestra familia.

¿Quién podría encarnar en México una esperanza, anidarla en los corazones, hacerla crecer y volverla acción? Creo que una mujer candidata a la presidencia por un partido, con opción real de triunfo en el 2012 podría hacerlo.

Para ese año simbólico -por lo de las profecías mayas del fin del mundo, principalmente- las tres grandes formaciones políticas tienen mujeres visibles, con plataforma política para dar viabilidad a una candidatura.

No estoy llamando a "inventar" candidatas con motivos estrictamente de mercadotecnia política, ante un "mercado electoral" escéptico y decepcionado. Estoy expresando un deseo, una exigencia como ciudadana de un país que siento cada vez más cansado, harto de esperar milagros y poco dispuesto a trabajar para que ocurran.

Una candidata a la presidencia de la república con opción de ganar levantaría el ánimo de mujeres y hombres. Así como Fox encarnó el deseo de cambio en el 2000, una mujer podría hacerlo en el 2012.

Quizá no exista la energía social capaz de imponerse a los partidos para hacer posible esta situación en el 2012. Sin embargo, no hay que cejar: una mujer presidenta encarna en México la capacidad de cambio. Prieta o güera, alta o bajita, con edad suficiente para tener experiencia y al mismo tiempo, arrojo. ¿Será?

* Leído en la presentación del libro Güeras y prietas

1 Eugenio Olavarría. Revista La América 1864. Citado por: Falcón, Romana, 1996. Las rasgaduras de la descolonización. Españoles y mexicanos a mediados del siglo XIX. México, El Colegio de México. pág. 46

2 José María Luis Mora. Respecto a la Guerra de Castas. Citado por: Romana Falcón. Op.cit. pág. 51”

Vale.

lunes, 12 de julio de 2010

Toniná, Chiapas. Los mayas del clásico.

Toniná acrópolisFotografía tomada de Art Knowledge news.

La restauración conducida por especialistas del INAH en la porción norte del yacimiento arqueológico de Toniná en Chiapas, permite confirmar la impresión de que estas construcciones son de las más extraordinarias de Mesoamérica, sólo comparables con Tikal y El Mirador en Guatemala.

Se ha podido determinar que la altura de la acrópolis es de 75 metros de altura, conteniendo diversas estructuras y terraplenes artificiales. Como medida de comparación, la Pirámide del Sol en Teotihuacán tiene 65 metros de altura.

El Dr. Carlos Pallán Gayol, responsable del Centro Jeroglífico e Iconográfico que colabora en la excavación de Toniná, ha anunciado recientemente los importantes avances de la exploración. “Toniná es más grande de lo que pensábamos. Las pirámides están conectadas entre sí por caminos localizados en la parte superior, lo que significa que no sólo el montículo en donde está la Acrópolis fue usado para fines de construcción…”

Hay otras pirámides, terrazas y estructuras diversas, interconectadas entre sí que permiten establecer que el sitio, en su conjunto, tiene continuidad arquitectónica en una superficie del orden de la 10 o 12 hectáreas (dos veces el área que corresponde a la porción sur de la Acrópolis).

En la actualidad, un grupo de estudiantes de post-grado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, está creando un mapa en 3D que registra los hallazgos más recientes de las estructuras ubicadas en el noreste del yacimiento, considerando sus dimensiones y los caminos de interconexión. Este trabajo forma parte de los cursos impartidos por el epigrafista Pallán en la ENAH.

Toniná estela.La estela cuya imagen se muestra, tiene más de 2000 años de antigüedad y representa a las divinidades creadoras del universo. Se trata de una de las piezas más emblemáticas del salón Maya del Museo de Antropología e Historia (MNA) en donde se mostrará próximamente una vez que la porción correspondiente a la mano que falta le sea reintegrada. Al entrar a la sala Maya del museo, esta pieza encontrada en Toniná y que representa a los gemelos divinos mencionados en el Popol Vuh, da la bienvenida a los visitantes. Se hace necesario revisitar el museo ahora que estos hallazgos en Toniná refrendan la importancia y el esplendor de este sitio extraordinario de la época pre-Clásica y Clásica de la cultura Maya.

(Los textos han sido libremente traducidos por el editor del Blog de Art Knowledge News)

domingo, 6 de junio de 2010

La Carmen, de Georges Bizet



Aquí está una de las versiones más deleitables de la Carmen de Bizet. Ópera Nacional de París, mayo de 1980: Teresa Berganza canta el aria de la Habanera y deja perplejo a Plácido Domingo que la acompaña.

La traigo a colación porque nos llega la Carmen a Mérida, al Peón Contreras con la Orquesta Sinfónica de Yucatán, y aparte de que hay que ir a gozar el espectáculo, hay que ir también porque viene una lindísima y talentosa muchacha de raices mexicanas (padre búlgaro y madre mexicana) a cantarla: Carla Dirlikov. Díganme si no es preciosa....


....Y ni hablar del don José!!!

(Informe sobre el programa de la Carmen en Mérida)

La foto fue tomada en el mero cráter de Chicxulub, en Yucatán el domingo 6 de junio del 2010. No vayan a creer que es un montaje!


lunes, 31 de mayo de 2010

Más sobre los mayas.

MEXICO CITY.- A scientific team discovered inside a pyramid the tomb of a dignitary that may be the earliest in Mesoamerica. It was located in Chiapa de Corzo Archaeological Zone, in Chiapas; preliminary stud Foto tomada de Art Knowledge News

Recientemente un grupo de investigadores del Instituto de Antropología e Historia, la Universidad norteamericana de Brigham (Young) y del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, hicieron un hallazgo que a la vez de importante resulta de gran interés no sólo para la comunidad científica sino también para todos los interesados en la Cultura Maya.

En el proyecto de exploración de un yacimiento arqueológico en Chiapa de Corzo, en el estado de Chiapas, México, se ha descubierto, en una pirámide, la tumba de un dignatario maya cuya antigüedad se ha estimado en 2700 años aproximadamente. Restos óseos de cuatro personas, dos de los cuales ricamente ataviados con pedacería de jade y perlas, junto con utensilios de cerámica y otros objetos atesorables en su época fueron encontrados en el sitio, de origen Zoque.

De acuerdo a los investigadores la importancia de los hallazgos reside en que permitirá ajustar las cronologías del desarrollo maya y olmeca y facilitar la confirmación de que la utilización de pirámides, como precintos funerarios, es de fechas anteriores a lo normalmente aceptado por los científicos.

image

Este proyecto arqueológico en Chiapas es financiado por el gobierno de México a través del INAH y por la universidad citada por medio de la New World Archaeological Foundation, la National Geographic Society, la Comisión J. William Fulbright-García Robles y otros fondos privados.

Con base en los materiales de cerámica encontrados en el lugar, la fecha preliminar de la tumba ha sido establecida en el periodo Pre-Clásico medio, entre el 700 y el 500 AC., información que deberá ser corroborada por los métodos del carbono 14 y mediante pruebas de DNA.

Traducción de la fuente por el editor del Blog.

sábado, 15 de mayo de 2010

Rodolfo Menéndez de la Peña, el día del maestro y Salvador Alvarado.

Maestro Rodolfo Menéndez de la Peña (1850 – 1928). Fotografía de 1901
Hoy se cumplen 160 años del natalicio de don Rodolfo Menéndez, fundador de mi estirpe en México, a quien debo el nombre. Maestro benemérito por declaratoria del Congreso del Estado de Yucatán en 1930. En Yucatán, decir maestro y decir Rodolfo Menéndez es antonomásico: la Escuela Normal fue llamada en su honor. Dedicó su esfuerzo y qué digo yo, su vida entera, a la enseñanza.
Por coincidencia o porque la historia quiso enfatizar la antonomasia, hoy, en este país, se celebra el Día del Maestro. Doble conmemoración pues, que yo quise fundir en una.
Hurgando en los anales del quehacer del bisabuelo me encontré con un discurso de un personaje también memorable en Yucatán, Salvador Alvarado, gobernador en el estado de 1915 a 1918, quien en un su discurso de clausura del primer Congreso Pedagógico de Yucatán (1915), cuya organización había confiado a don Rodolfo, dijo algo que conviene ser repetido, en remembranza de uno, como recordatorio para los otros y en fin, válgase, como llamada de atención al sistema, que evidentemente no le ha cumplido a aquellos con quienes obligación tiene.
Dijo a los maestros reunidos en tal Congreso el entonces gobernador que la Revolución trajo a Yucatán, al referirse al abandono en que se encontraba la educación primaria en el estado: “…me queda una esperanza, la que funden ustedes, y que para ser realizable urge que se den cuenta de que es ahora cuando deben redoblar sus esfuerzos. Ustedes traicionarían a la Patria, si no cumplen con su deber. Al maestro está encomendada la redención del pueblo y para ello no deben escatimar ni energías, ni oportunidad, que yo por mi parte, lo abandono todo para hacer girar el volante del progreso que tiene como eje la educación primaria. La mejor política de un gobierno es la protección a la escuela y al maestro. Es mi política, contad con ello”,
“Al salir de aquí, no crean los señores profesores que han llenado su misión, puesto que sólo vinieron (al Congreso) a plantear para resolver, la cuestión palpitante, la cuestión capital, que es la cultura del niño. Ese es el gran problema nacional y ustedes son los estadistas encargados de darle solución. A mí, más me preocupa el ábaco que la desfibradora (se refiere a una de las operaciones de la agroindustria del henequén, entonces tema toral para la economía de Yucatán) y en ustedes debe privar la misma idea. De hoy en más surja el maestro de entre sus propios escombros para redimirse, que necesita redención también, (ya) que se le ha colocado en segundo orden en el desarrollo de las actividades humanas, siendo así que su misión levanta y engrandece; pise fuerte y golpee recio que para ello tiene derecho el que da la civilización. Hecho grande el maestro, recoja su escudo y tiéndale la mano al analfabeta sacándole de la ignominia, de su ignorancia, como dijera el señor profesor Menéndez, porque de otro modo seréis culpables, señores, si por vuestro abandono deja de salir de los campos o de los pueblos un Juárez, un Altamirano o un Ocampo, de los muchos escondidos en el mundo de los olvidados…”
Opino que es válido e importante repetir todo esto en el aniversario del natalicio de mi antepasado, don Rodolfo; en el día consagrado a los maestros de la patria y en la víspera de un día electoral en un estado, como el mío, Yucatán, en que con las cifras de las últimas encuestas, más del 10 por ciento de la población padece aún, ¡casi un siglo después de pronunciadas las memorables palabras del estadista!, de la lacra infausta del analfabetismo.
R. Menéndez. Mérida, Yucatán-

A todos los maestros:
 ¡Jardineros del bien! / Continuad la labor: ¡Vuestro es el campo! / Los rosales que son todas las almas juveniles / de vuestra mano generosa esperan / cultivo y riego para ser felices. // ¡Transferid el descanso para luego, / mientras exista un huérfano del libro! Rodolfo Menéndez de la Peña.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Efemérides: 5 de mayo. Batalla de Puebla.

Puebla batalla

La Batalla de Puebla tuvo lugar el 5 de mayo de 1862 cerca de la ciudad de Puebla (México), en el ataque y defensa del Fuerte de Loreto y del Fuerte de Guadalupe, durante la invasión francesa de México. Fue una importante victoria mexicana en la que se venció al ejército más experimentado y reputado de la época y aunque después se perdió la guerra que permitió la instauración del Imperio de Maximiliano de Habsburgo en México, dió aliento a los republicanos mexicanos para continuar la lucha que a la postre se ganó, expulsándose a los invasores y fusilando al principe europeo. Se conmemora en México con la fiesta del Cinco de Mayo.

Crónica

El día 2 de mayo, el Ejército Expedicionario Francés sale de San Agustín del Palmar. Entre ellos y la capital, únicamente se encuentra la Ciudad de Puebla de los Ángeles (hoy Puebla de Zaragoza) por donde los franceses esperan pasar entre aplausos y exclamaciones de los opositores del presidente Benito Juárez, siendo este uno de los lugares más conservadores del México de mediados del siglo XIX. Sin embargo, es el presidente Benito Juárez quien ordena al general Ignacio Zaragoza detener el avance de los franceses.

El 3 de mayo por la noche, el general Ignacio Zaragoza arriba a Puebla, dejando a retaguardia de los franceses una Brigada de Caballería, a fin de hostigar al invasor. La mayoría de la población de la conservadora Puebla es partidaria de la intervención, mientras el Ejército de Oriente desfila marcialmente entre las desiertas calles de la ciudad.

Fuertes de la ciudad de Puebla

El general Ignacio Zaragoza sube a lo alto del Fuerte de Guadalupe y en menos de una hora ya tiene el plan de batalla que va a seguir para la defensa de la plaza (ver tabla superior). De inmediato fortifica los reductos que se encuentran en los cerros de Loreto y Guadalupe. La guarnición cuenta tan solo con 6,700 hombres, escasamente armados. Se dice que tal fue la insolencia de los poblanos que en cierto momento Zaragoza exclamó desesperado “Qué bueno seria quemar Puebla”. Sólo lo detendría el hecho de que en "...la ciudad también hay criaturas inocentes”.

El 4 de mayo, los exploradores mexicanos vuelven con noticias de que los remanentes conservadores, al mando del General Leonardo Márquez se disponen a socorrer a los franceses. El general Ignacio Zaragoza envía una brigada de dos mil hombres al mando del General Tomas O´Horan a Atlixco, con el fin de detener a Márquez, y se dispone a preparar la defensa de la posición, evitando así su arribo a la Ciudad de México. Organiza sus fuerzas para la defensa, contando con dos Batería de Artillería de Batalla y dos de Montaña, cubriendo Loreto y Guadalupe con 1.200 hombres, formando a los otros 3.500 en cuatro columnas de infantería con una Batería de Batalla, y una Brigada de Caballería.

El ala derecha mexicana la cubren las tropas de Oaxaca al mando de Porfirio Díaz. El sitio de honor, al centro de la línea lo ocupan Berriózabal y Lamadrid con las tropas del Estado de México y San Luis Potosí. La izquierda se apoya en los cerros de Loreto y Guadalupe, con el general Miguel Negrete a la cabeza de la Segunda División de Infantería. La artillería sobrante es colocada en los fortines y reductos dentro de la Ciudad de Puebla quedando al mando del General Santiago Tapia.

A las nueve con quince minutos de la mañana del 5 de mayo, los franceses aparecen en el horizonte, cruzando fuego con las Guerrillas de Caballería que se batían en retirada, cuyos jinetes no se repliegan hasta que la milicia francesa está formada y lista para avanzar.

La batalla se inicia a las once y cuarto de la mañana, anunciándose el inicio con un cañonazo y acompañado por los repiques de las campanas de la ciudad. El Ejército Expedicionario Francés se divide en dos columnas de ataque, la primera compuesta por aproximadamente 4000 hombres, dirigiéndose hacia los cerros de Loreto y Guadalupe, protegida por su artillería, quienes arribaron delante de la infantería. Mientras que la segunda columna compuesta del resto de la infantería queda como reserva.

El 6° Batallón de la Guardia Nacional del Estado de Puebla (confundido y generalizados erróneamente como "los zacapoaxtlas", cuando estos únicamente formaban una compañía de dicho batallón(de 26 hombres) al igual que los xochiapulquenses (26 hombres), mientras que los tetelenses conformaban el grueso del batallón (115 hombres, encontrándose entre estos los Jefes y Oficiales más distinguidos del cuerpo de guerra) ocupó el puesto de honor y gloria ya que fue el primer cuerpo de guerra del Ejército de Oriente en hacer frente al enemigo y el primero en rechazar su ataque. El mismo Comandante Tomás Segura relata en una sección del Parte Oficial de la batalla remitido al General Ignacio Mejía ese memorable acontecimiento:

Gran honor tengo en poder comunicar que el suscrito fue el primer individuo de este glorioso Cuerpo de Ejército de Oriente, en hacer frente al enemigo y el primero en repeler su ataque, no impulsado por otra razón, sino por el amor que á todos los buenos mexicanos nos enardece, cuando la Madre Patria se encuentra en peligro. Mientras tanto el 6º Batallón Guardia Nacional del Estado de Puebla supo corresponder á las glorias y distinciones que se le han dispensado, pués(sic) con tal bizarría y denodado patriotismo fué(sic) el primer cuerpo de guerra del mismo Ejército de Oriente en hacer frente al enemigo que profana la sagrada tierra de libertad llamada México, avanzando al grito horrísono de ¡Viva la Patria! ¡Viva la Nación Libre!¡Vivan nuestras montañas! ¡Viva Tetela! ¡Mueran los Invasores de la degradada Francia!.

TEXTO tomado de Wikipedia.

sábado, 17 de abril de 2010

Nuestras guerras de cada cien años. ¡Viva México! o ¿Vive México?

El llanto de mis ya próximos 70 años.

Por: Rodolfo Menéndez.

Al dolinte HIdalgo Conmemoramos el bicentenario de nuestra guerra de independencia. Hace doscientos años la hoy nación mexicana iniciaba una aventura de la que no habría retorno. En la Nueva España de 1810, entre los unos que querían liberarse del yugo del Imperio español y otros (la burguesía criolla) que buscaban nada más reivindicar a Fernando VII, rey entonces de una España doblegada por Napoleón, e incorporarse al nuevo régimen establecido –o, en proceso de serlo- por la Constitución de Cádiz, se percibía en realidad los balbuceos de una nación insurgente que mostraba sus primeros signos vitales.

Aunque la guerra que entonces se inició, o las guerras para ser más precisos históricamente, durarían poco más de diez años, hasta que en 1821 se consumó la Independencia, la chispa iniciada al culminar la primera década del siglo XIX por el cura Hidalgo, arrebató la paz de los confines de ese México naciente. Y esa paz perdida no volvería a encontrarse sino hasta casi el ocaso de la centuria.

Con episodios de paz (cortos y escasos) y de guerra (largos y abundantes), algunos feroces, casi todo el siglo XIX transcurrió para los ciudadanos que ostentaban la nueva nacionalidad mexicana, en la angustia y la incertidumbre de la inestabilidad y de conflictos internos y externos, incluyendo varias invasiones de potencias extranjeras y el establecimiento de un imperio impuesto por ejército foráneo. Tal vez, desde el ángulo de lo estrictamente material, el peor de tales conflictos costó a nuestro país la pérdida de poco más de la mitad de su territorio.

Millones de vidas se perdieron prematuramente a lo largo de ese siglo aciago de la historia nacional. No pocas de esas vidas en aras de fratricidas luchas que seguramente pudieron haberse evitado.

Una dictadura personal impuesta en buena medida a hierro y mandoble, trajo al país en las postrimerías del XIX un cierto respiro, una relativa paz interna soportada por inequidades crecientes y una enorme dosis de injusticia social. La presión creció al interior de nuestra gran olla nacional y el nuevo conflicto cargado de odios y rencores no se hizo esperar.

Revolución Apenas cumplido el centenario del inicio de la guerra de independencia, en el 1910, que ahora también conmemoramos, otro conflicto bélico de carácter nacional estalló y que tampoco habría de respetar vidas y haciendas de los mexicanos. El viejo régimen, que ni siquiera había tenido tiempo de consolidarse, fue trastocado en otra aventura colectiva sin retorno posible. Tras siete años de disparos y refriega generalizada y otros millones de muertos a lo largo y ancho de nuestro ya reducido territorio, los mexicanos de la generación de nuestros abuelos quisieron dar al país una nueva base de paz y estabilidad. El Constituyente de 1917 buscó precisamente eso.

Pero no culminaría ahí nuestra búsqueda de paz, tranquilidad y prosperidad colectivas. Rencillas de toda laya -unas ideológicas, otras mezquinas-, apetitos personales, afanes de poder –quítate tú, para ponerme yo-, hicieron de la llamada lucha revolucionaria una realidad bélica de tracto sucesivo a lo largo de los siguientes veinte años del México post-revolucionario. Los enconos religiosos y el fanatismo hicieron también de las suyas, y en este pobre país, que ya era de nuestros padres, no hubo paz, ni sosiego, sino tal vez, hasta casi promediar el siglo XX. Podría decirse que no fue sino hasta finales de los años 30 cuando se empezó a respirar un cierto clima te tranquilidad interna.

Pero, ni en el México que mis coetáneos y yo podríamos llamar nuestro, cristalizó el sueño del progreso en la paz interna. Unos cuantos años de tranquilidad, es cierto, pero vino después implacable –apenas treinta y tantos años después de nuestras asonadas tardías de la “revolución”- el reclamo del 68 y a partir de allí, el terrible y poco conocido episodio de la llamada “guerra sucia”, guerra de baja intensidad, pero guerra al fin: los unos contra los otros. En ella predominó el bien llamado terrorismo de estado, que no por ser menos conspicuo que en otras naciones hermanas de la Hispanoamérica nuestra, dejó de ser cruento en nuestro país. Miles de familias mexicanas vivieron entonces en la zozobra. Más de una década, incrustada en la segunda parte del siglo pasado, en que nos dimos los mexicanos duro y con el mazo y de ello, poco se habló, poco se habla.

Dio para más el siglo XX. En la última década del siglo, entrábamos a procesos de reformas políticas y económicas fallidos y ya nos estábamos dando en la cabeza nuevamente. Chiapas, el EZLN, los grupos duros disidentes en diversas regiones del país, los asesinatos políticos que se llevaron la vida de ciudadanos importantes. Y así llegamos nadando, pero casi ahogados, a la otra orilla del siglo que a los de mi generación vio nacer.

Narco guerra Y empieza el XXI con esta nueva y feroz guerra, ya no de baja, sino de altísima intensidad, que lleva ya más de veinte mil víctimas contabilizadas (y las que faltan). La nueva y feroz guerra llamada del narcotráfico. Es como si quisiéramos conmemorar con ella, con la narco-guerra, los dos episodios significativos que tuvimos los mexicanos para darnos patria, hace cien y hace doscientos años.

Otra guerra más, ésta patrocinada por el estado fallido mexicano, por los fabricantes de armas internacionales, por los traficantes domésticos, por los drogadictos norteamericanos, por la brutal corrupción rampante en México y los Estados Unidos, por los intereses fenomenales del statu-quo. Y aquí, hoy, cuando empieza la vida de nuestros nietos, seguimos viviendo –como hace doscientos años, como hace cien-, en una nación inmersa en la incertidumbre, en la angustia, en la inseguridad, en la que priva la falta de oportunidades para nuestra gente y de la que se nos fuga la sangre vital. Una nación que acaricia, pero sólo acaricia, su sueño de vivir próspera y …. ¡en paz! ¡Viva México! o ¿Vive México?

En el D.F. haciendo mi declaración de impuestos.

RMM.

jueves, 25 de marzo de 2010

¡OH MIA PATRIA, SI BELLA E PERDUTA!





Podría estar hablando de México.....

¡OH MIA PATRIA, SI BELLA E PERDUTA!

Pero es sólo el "Coro de los esclavos". El "Va pensiero". De Nabucco, la ópera de Verdi.

Nabucco es una ópera en cuatro actos con música del compositor Giuseppe Verdi y libreto de Temistocle Solera, basada en el Antiguo Testamento y la obra Nabucodonosor, de Francis Cornue y Anicète Bourgeois. Fue estrenada el 9 de marzo de 1842 en La Scala de Milán.

Uno de los momentos más vibrantes se da en el tercer acto, con el coro de los esclavos (Va, pensiero). Es el pueblo que se expresa para reforzar el ideal independentista. Este coro de esclavos hebreos es, sin dudas, el número más popular de la ópera. En su época, los italianos lo asimilaron como un canto contra la opresión extranjera en que vivían.

Vean esta extraordinaria puesta en escena.


(Datos tomados de Wikipedia (Nabuco)

sábado, 6 de marzo de 2010

Nació mi segundo nieto. Le pusieron Marcelo....

Hoy 6 de marzo, temprano, de madrugada, nació Marcelo Sosa Menéndez. Hijo de David –o sea, en hebreo, Ben David – y de Florisol, la menor de mis hijos, la Xtup.

Ya son dos mis nietos: Matías quien nació en septiembre del 2007, que está creciendo bien y bonito y cuyos ojos claros iluminan este espacio desde su corniza inferior, y ahora su primo, Marcelo, que le sigue en la sucesión de mi linaje. Le deseo a este chiquito, que acaba de ver la luz del mundo amenazante y pletórico de congoja en que nos tocó vivir, la mejor de las suertes y todos los parabienes del universo. Ojalá que los alcance y que lo haga por mérito propio.

Quiero dejar esta nota al calce de la página respectiva de nuestra historia familiar, haciendo ver que Marcelo nace con buen signo, porque lo hace como producto del amor. Y para que conste a las generaciones futuras, digo también que Marcelo –segura aunque improbablemente- es descendiente de judíos por mi lado.

Nieto mío (el burro por delante) y de Julia Manzanilla Esponda; de Patricio Carlos de Jesús Sosa Martínez de Arredondo y de Alicia Solís Cano. Bisnieto de Miguel Ángel Menéndez Reyes y de Irma Elena Mercedes Margarita Menéndez Yenro; de José Manzanilla Barrera y de Julita Esponda Rovelo; de Patricio Sosa Martínez de Arredondo y de María de Jesús Martínez de Arredondo G. Cantón; de Pedro Solís Aznar y de Alicia Cano Castellanos.

Ni su abuelo paterno, ni sus bisabuelos lo vieron nacer. Finados ellos, no vivieron la dicha que a mi me tocó. Como finados también y muy recientemente, dos seres queridos que mucho hubieran deseado estar aún por aquí, para ser parte de los festejos: don Miguel Vicente Marín Fierros y doña Elda Cano Castellanos, padres putativos del padre del benjamín. Desde aquí, el ciberespacio, a todos les hacemos, Marcelo y yo, seña al más allá, para que sepan lo que ya aconteció.

Y que siga la mata dando….


domingo, 21 de febrero de 2010

KOT a la gobernadora de Yucatán

Gober que pierdeFoto del Diario de Yucatán

En fugaz encuentro, antes de concluir el primer round, la gobernadora yucateca Ivonne Ortega fue derrotada de forma inmisericorde por su oponente, “El Respetable” , mediante estrepitosa y multitudinaria silbatina de varios minutos de duración, según refieren la prensa local y los más de ocho mil testigos que presenciaron el evento.

¿Premonición? ¿Volverá a ocurrir lo mismo en la revancha ya pactada para la cercana fecha de las próximas elecciones en el mes de mayo? Habrá que verse.

Si hubiera seguido los sabios consejos de su tío, el caudillo Víctor Cervera Pacheco, la mujer nunca debió aceptar el encuentro en que fue tan lastimosamente victimada políticamente.

sábado, 6 de febrero de 2010

La Cocina mexicana. Patrimonio de la Humanidad.

Cocina mexicana 2
Acudimos con beneplácito el día de ayer a un recinto extraordinario en el centro histórico de la Ciudad de México, el claustro de Sor Juana Inés de la Cruz, a un notable evento: la presentación del expediente preparado por el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana (CCGM) y llevado a la atención de la UNESCO para que la cocina tradicional mexicana sea inscrita en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De esta forma se pretende lograr que una de nuestras más valiosas tradiciones culturales, la cocina mexicana, sea colocada bajo tutela internacional y se evite así su degradación y la pérdida de sus cualidades, al tiempo que se promueven y se enaltecen las bondades de nuestro patrimonio culinario, protegiendo la soberanía alimentaria de México.

Se quiere también crear un movimiento social solidario para la salvaguardia de la cocina mexicana. El siguiente manifiesto preparado por el CCGM, expresa bien las intenciones muy atendibles de la organización civil que, muy a propósito de las conmemoraciones del segundo centenario de la independencia nacional, está abanderando esta causa justísima, que nosotros respaldamos porque con ello se defiende nuestra verdadera independencia nacional.

He aquí lo que se sostiene:

Comamos lo nuestro, que es lo mejor, lo más sabroso, lo más nutri
tivo, lo más sano y desde luego, lo más lleno de historia y de cultura. Conservemos nuestras costumbres culinarias que a lo largo del tiempo hicieron del territorio de mexicano cuna de grandes civilizaciones y de una inspirada cultura alimenticia.

En el año de conmemoración de los episodios fundacionales de la nación, se propone recuperar la banderas que nos permitan revalorar el pasado y potenciar nuestro impulso para lograr un mejor porvenir.

La cocina es, entre esas banderas, una de la mayor importancia, porque representa un legado inapreciable de nuestros antepasados, gestado en el suelo pródigo que durante milenios nos ha dado los más diversos y gustados frutos.

El maíz, el frijol, el chile y los otros productos de la milpa mexicana, así como el cacao, el tomate, el aguacate y muchos otros que México ha regalado al mundo, siguen ahí como insumos básicos de la cocina de nuestras regiones, comunidades y pueblos, que en ella se identifican y de ella extraen el orgullo de su origen. Nada como la mesa para infundir el sentido de pertenencia a una misma nación.

Pero ni los productos de la tierra, ni el modo ancestral y sabio de prepararlos para la comida, podrán ser una dádiva gratuita del cielo: hay que dar la batalla para obtenerlos y procesarlos, sí, pero también para seguir preservando las costumbres que a lo largo de la historia han caracterizado a los mexicanos.

Ahora constatamos que el deterioro ambiental, la globalización y sus aspectos negativos, las distorsiones del comercio internacional, tienden a pervertir las más sanas costumbres y a crear dependencias indeseables que arruinan paladar y salud. Se deja de comer sabroso, nutritivo y sano por saciar el apetito siguiendo sólo los dictados de la mercadotecnia de la chatarra y de la “comida rápida”, que cada vez más, produce obesos desnutridos en nuestra patria.

¡Defendamos con actitud militante a la cocina mexicana y a sus bondades!

El Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, presidido por la Dra. Gloria López Morales, es una organización de la sociedad civil, que funge como consultora de la UNESCO, y que tiene como objetivo la salvaguardia de las raíces, la identidad y la continuidad de la gastronomía mexicana, así como la promoción para que la cocina mexicana mantenga su lugar entre las grandes del mundo.

jueves, 28 de enero de 2010

Salvador Dalí en Mérida....

En El Olimpo se exhibe una muestra interesante de Salvador Dalí. Muy recomendable.

lunes, 11 de enero de 2010

El Poema de mi Padre

Retrato0001
I. La Tierra
Tierra caliza, dura, en la que el agua,
para volver al mar, rompe su brecha
en lo profundo de la roca viva.
Cantera, pedregal del mundo,
cima de Atlántida: tus pájaros volando
mueren como de rayo por la sed.
Roca plana, sin cumbre, sin abismos,
que ni siquiera cicatriz de río.
Cada flor significa un heroísmo.
Tierra en la que no hay árboles gigantes
ni oasis perfumados, en que para
vivir se necesita ser muy hombre.
En que se come el corazón del hambre;
donde el que tiene sed araña rocas
y ya loco de sed bebe su sangre.
Roca mi cuna; roca su mortaja;
sabana seca, inhóspita, bravía,
en la que el pozo es el rey de la baraja.
Cuna de roca y ataúd de laja.
Mi páramo nativo sólo ansía
la fresca bendición de una tinaja.
Mi pueblo se alborota con la lluvia:
estremece sus pávidas espinas
con el galope del caballo de oros.
Sobre la pampa calcinada, yerta,
entre púas, parece -¡vida en puerta!-
que se salva el maizal.
Tierra de abnegación, pequeña y grande,
donde se quema el alma a fuego lento;
tierra del padre mío: Yucatán.
II. El Cielo.
Ese azul del azul de sus ojos
que dispuso la fiesta del iris
en mi clara niñez de bandido!…
Cielo de azul encendido,
- todo el cielo era de sol -.
Sol que llenó de luceros
la troje del corazón.
Corazón de bandolero
en aventuras de amor.
Amor mío: los luceros
me queman el corazón.
¡Ese azul del azul de sus ojos,
que dispuso la fiesta del iris
en mi clara niñez de bandido!…
III. El Flamboyán.
Un personaje y un milagro: llama
que se tupe de nidos y que canta:
eso es un flamboyán.
Árbol de hoguera; sin embargo sombra;
raíz que baja al corazón del mundo
para buscar la sangre del Mayab.
Ramazón de machetes y de auroras
teñidos con la sangre de los indios
que quieren libertad.
IV. Él
Padre, cazador de milanos:
¡cómo perseguían tus ojos azules
el rumbo de los pájaros al viento!
Tenías el instinto
de estudiar la mecánica del vuelo
y de hallar los orígenes del canto.
Padre y maestro, domador de potros,
ignorante de Hugo y de Verlaine
hiciste tu poema de nosotros.
Poema el de los ojos de mi madre,
de aquella linda madre que yo tuve,
terca en la gloria y el dolor del hijo.
Me llevabas, maestro pajarero,
a espiar en los árboles tus trampas.
En tu pecho latía el bosque entero.
Todo el pueblo era una pajarera
por ti. El campo estaba en casa.
Lo traías entre tus manos anchas.
Eras, para mi orgullo de muchacho
con el alma en los puños y en los labios,
dios generoso, sensitivo y macho.
V. Nosotros
Padre: ¿cómo es el pavo real?
- Es una cola hinchada de luceros:
- Mira que arrugado esta el mar.
- Padre: ¿y quién es Napoleón?
- Un hombrecito, así, pequeño
y grande cómo la humanidad.
Canicas, ojos bonitos,
primeros ojos que quise…
- ¿Por qué es rojo el cardenal?
- Un jilguero copetón
anidó en el flamboyán
y se quemó el corazón.
Tragaba alpiste de tu mano. Era,
sobre tu piel, un corazón de plumas
aprendiendo a cantar.
- Soñé con un papalote.
- Cuida tu sueño, hijo mío,
no vaya a romperse el hilo.
- ¡Todo lo que vuela es bueno?
- Hay dos ratones con alas:
el murciélago y el cura.
VI. Yo
Querías que fuera como tú: alma,
cuerpo de campo, árbol de ancha sombra…
¡Si la vida no quiso darnos agua!…
¡Ah!… ¡Si la tonta vida hubiera dado
para mi padre un poco más de tiempo,
yo no hubiera corrido descalzo
mi pequeño pregón por el pueblo,
ni me hubiera mordido en el alma
este perro dolor de los versos!…
Y no es que me arrepienta
del dolor prematuro.
Es que duele jugar con recuerdos.
¿Qué puede dar un huérfano
del que quiso las alas y los cantos
de los pájaros?
Si de repente siento
brotar del corazón alas y canto:
el dolor y la música del verso.
Padre:
Esta vida -la yegua que monto- se alebresta y me tira y la monto.
Pajarea, se me alza de manos, hunde, arisca, la testa potente y echa el signo brutal del corcovo.
Al notarla tremar de coraje, porque siente que hay charro en su lomo, la desangran mi espuela y mi cuarta.
Tras la doma triunfal que consigo, le compongo la crin del copete y le doy palmaditas al anca.
Y me voy en la vida -la yegua que tu me dejaste sin freno- la yegua que monto.
Padre:
De los chinchimbacales de tus trampas sale esta voz ungida de fervores: yo soy un sueño tuyo que te canta.
11 de enero, 2010.

viernes, 1 de enero de 2010

Foto de Rodolfo Menéndez de la Peña



Fotografía de don Rodolfo Menéndez de la Peña, tomada en NYC (USA) el 15 de mayo 1898. Existente en el Archivo General de la Nación.
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