martes, 16 de octubre de 2007

Seguiremos bebiendo "pintas" de cerveza y viviendo en apartamentos medidos en "pies cuadrados"


Steve Thoburn quien encabezó hasta su muerte el movimiento de rechazo al metro.

Para aquellos en Europa, en el mundo de la industria y los negocios, que han apostado a favor de la pronta desaparición del sistema de pesos y medidas inglés (FPS) para sustituirlo por el sistema métrico decimal (MKS), el pasado mes de septiembre trajo malas noticias.
Debido a un fuerte rechazo político que se nutre de un cierto segmento de la población británica reacia a identificarse con los usos y costumbres del continente europeo, no se ha querido seguir el ejemplo de la comunidad científica que desde hace ya tiempo adoptó el sistema basado en el metro y en el kilogramo para fines de mejorar la comunicación entre sus miembros. Tampoco se ha hecho caso a los planteamientos de las autoridades de la Comunidad Europea que hasta ahora insistían en la uniformización de los sistemas usados en los países del viejo continente. Aquí abajo se reproduce una nota periodística de El País que dibuja la situación actual.

"La pinta de cerveza sigue viva Y las millas, y los pies y las pulgadas. La Comisión Europea
enterró ayer el hacha de guerra en uno de los contenciosos más legendarios que ha enfrentado a Bruselas con los euroescépticos británicos: el sistema de pesos y medidas imperial podrá seguir siendo utilizado, a menos que sea el propio Gobierno británico el que lo prohíba. Una directiva europea obliga al Reino Unido a utilizar exclusivamente el sistema métrico a partir del próximo 1 de enero de 2010, pero si los demás Estados miembros aceptan la propuesta de Bruselas, los británicos podrán seguir utilizando el actual sistema de doble etiquetado en datos métricos e imperiales. Pero seguirá siendo ilegal el uso sólo del sistema imperial. La decisión, impulsada por el comisario europeo de Industria, el alemán Günter Verheugen, significa "acabar con una batalla amarga que ha durado decenios y que, a mi juicio, no tiene ningún sentido", según explicó en una entrevista a la BBC. Pero en realidad es sobre todo consecuencia de la clamorosa unanimidad de la industria europea, que se ha pronunciado totalmente a favor de mantener el actual sistema que permite añadir los datos en el sistema imperial junto a los datos expresados en el sistema métrico.

En el proceso consultivo abierto por Bruselas antes de tomar la decisión, compañías y gremios no ya británicos sino continentales han expresado su temor a que la prohibición de usar el sistema imperial en el mercado europeo obligue a un doble etiquetado para las exportaciones a Estados Unidos, donde se sigue utilizando el sistema imperial. Así lo han hecho saber desde la asociación de industrias de jabones, detergentes y productos de limpieza de Portugal, al sindicato nacional de industrias de tecnologías médicas de Francia, la Federación Alemana de Ingeniería, la Asociación Europea de Aerolíneas o la de fabricantes de automóviles.

La prohibición de utilizar el sistema imperial británico ha provocado diversos movimientos de protesta en el Reino Unido y ha consagrado la figura de los mártires métricos. El más famoso era un tendero de Sunderland, Steve Thoburn, que desafió a las autoridades en 2001 al negarse a utilizar balanzas métricas en su tienda. Thoburn murió repentinamente en 2004, víctima de un infarto. Probablemente ahora habría reaccionado con el mismo escepticismo que ayer destilaba John Gardner, director de la proimperial Asociación de Pesos y Medidas Británicos, que renegó de la decisión de Bruselas porque no elimina el uso del sistema métrico.

Pero, a pesar de que los euroescépticos han utilizado históricamente la cuestión de los pesos y medidas para cargar contra la Unión Europea los primeros pasos para eliminar el sistema imperial y adoptar el métrico son anteriores al imgreso del Reino Unido en el entonces Mercado Común, en 1973. Ya en 1904 la Cámara de los Lores propuso cambiar al sitema métrico, pero la propuesta fue frenada por los Comunes. En 1951 lo pidieron los gremios de comercio, pero su petición no prosperó, aunque el sistema métrico se aprobó en 1965 y en 1971 se introdujeron los decimales en el sistema monetario británico. El sistema métricos se enseña en las escuelas británicas desde los años setenta y ya sólo las viejas generaciones utilizan únicamente el sistema imperial. Aunque carece de valor estadístico, de las cerca de 22000 que participaron en un sondeo de la BBC en Internet, un 22% dijeron usar sólo el sitema imperial, un 29% el métrico y un 49% ambos sistemas.