sábado, 5 de mayo de 2007

Elecciones en Francia. 2a vuelta.

Hoy, elecciones en Francia.
¡Hagamos que las encuestas mientan!

Por Rodolfo Menéndez y Menéndez

Mientras se lee en México esta nota en la mañana de nuestro muy asoleado y cálido domingo, Francia, 7 horas adelantada a nuestro horario, decide en su anochecer quién la gobernará los próximos cinco años. La que ayer terminó en el Hexágono, como llaman los franceses a su país por la forma de su geografía, ha sido una campaña excepcional en términos de la movilización que ha provocado y de la polarización que finalmente se manifestó.

Los campos políticos adversos tradicionales, derecha e izquierda, conservadores y progresistas, el Partido Socialista y sus agregados contra el neogolismo y también sus agregados, una vez más terminan disputándose en el último minuto y de manera muy cerrada el triunfo electoral como sucedió hace doce años (Chirac- Jospin) y hace 19 (Chirac- Mitterand) y también hace 26, en 1981, (Giscard- Mitterand), de los que hoy me acuerdo.

Todas las encuestas realizadas señalan como probable ganador a Nicolás Sarkozy, abogado de 52 años, hijo de inmigrantes, es decir francés de primera generación, ex-ministro del Interior, caracterizado por su mano dura y sus métodos de rudeza policíaca, abanderado de los sectores más privilegiados de la sociedad francesa, de la élite dominante, del “establishment”.

Los números fríos indican que posiblemente al término del domingo que hoy vivimos, este capitán de la legalidad extrema habrá derrotado a la carismática y brillante senegalesa-francesa, nacida en la base militar francesa de Ouakam, Segolene Royal, de 53 años, madre de cuatro hijos, candidata de la masa trabajadora, que ha combatido como verdadera fiera y con singular destreza a su adversario acercándosele muchísimo en los resultados pero, ¡Ay! , insuficientemente.

Lo curioso del caso es que si se analizan los sondeos de intención de voto por segmento de edades, se percata uno de que la ventaja que tiene Sarkozy deriva principalmente de la población de mayor edad, particularmente de aquellos mayores de 65 años en donde la señora Royal pierde por 3 a 1, mientras que obtiene sana ventaja en todas los demás grupos de edades de la población francesa en rangos que van del 56 al 51 % favorables a ella.

Esto significa categóricamente que el candidato del gobierno, aquel del conservadurismo, es apoyado y llevado probablemente al triunfo por los viejos, por los que sólo se preocupan ya de la “tranquilidad” social, por los que no quieren más que la seguridad de su pensión, por los adversarios de los inmigrantes, por los xenófobos, por los que piden a gritos a la policía cada vez que alguien hace ruido por las noches en sus barrios, por los mantenedores del “orden”, que hoy por la pirámide demográfica de Francia son legión. Apelar y acceder a ese sector poblacional fue la estrategia que manejó Sarkozy en su campaña, esa es la cosecha que está obteniendo. Tonto no es.

Tal vez el resultado final que veremos esta noche será de un 52% a favor de NS contra 48% de SR, eso dice el promedio de las encuestas que he podido ver y, si así fuera, la derecha tendría la oportunidad de seguir gobernando en Francia como lo ha hecho en los últimos 12 años después de la era socialista encarnada por Mitterand quién duró 14 años al frente de las instituciones francesas. Confirmaría lo que he apuntado antes, la mayoría de la sociedad francesa se consolida en la derecha apoyándose en el centro indeciso y timorato. La modernidad, el cambio, aquellos factores transformadores que ha querido encabezar la dama del Senegal, empujan, están presentes, pero no dominan en esa sociedad. Ahí la polarización de Francia.

Hubo la gran expectativa durante el debate que protagonizaron los dos candidatos hace unos días de que la abanderada del PS lograra revertir las tendencias que desde entonces se mostraban favorables a NS. Y la verdad, queda constancia para quienes atestiguamos el evento, gracias a la maravilla del internet, que ella hizo una tarea irreprochable, acorralando a su contrincante, poniéndolo a la defensiva y haciendo gala de una maestría incontestable en el difícil arte de la dialéctica. Yo la aplaudí mucho y la consideré como ganadora en el debate y sin embargo, las encuestas no hicieron más que consolidarse a favor del ex-ministro del Interior francés.

El propio Le Monde, tal vez el más influyente de los periódicos franceses, de corte indudablemente conservador, aunque liberal en su línea editorial, llamó a los franceses a votar por Segolene Royale por medio de un editorial firmado por Juan María Colombani, Presidente del Directorio del rotativo, quien remata un controvertido escrito, criticado por un gran número de los lectores tradicionales del diario, diciendo, traduzco textualmente: “Su victoria –la de Segolene Royal- le daría la autoridad para emprender un trabajo de reinvención indispensable (se refiere a la reconfiguración de la izquierda francesa). Es una apuesta. Para el país merece ser intentada” Antes había dicho, “SR encuentra su vocación histórica encarnando el movimiento, el cambio y la esperanza, el optimismo en el porvenir”

Pues al parecer ni con este endoso fue suficiente. “¡Hagamos que las encuestas mientan!” grita y vocifera vengadora Segolene Royal ya en el último instante de las campañas oficiales, convocando a los votantes franceses a revertir lo que parece inexorable: su derrota. Esta fatalidad, que no quisiera tener que comentar pues mis simpatías están con ella, a punto está de ocurrir en medio de una nueva lección que nos ofrece el pueblo francés en términos de su madura democracia.

¡Que distante la Francia de hoy a la de hace 145 años, ayer exactamente, cuando en aras del autoritarismo y del colonialismo injusto y prepotente, entonces imperantes en Europa, abanderados por el pequeño Napoleón, entraban a nuestro México sus tropas invasoras comandadas por el funesto Conde de Lorencez y mordían el polvo de la historia al pie de los fuertes de Loreto y Guadalupe, a manos del general Ignacio Zaragoza y sus heroicos zacapoaxtlas!

rodolfomenendez@wanadoo.fr