jueves, 28 de junio de 2012

Yo voto AMLO… ¿por qué?…

cierre AMLO DF
Llegó la hora de las definiciones. Votaré por Andrés Manuel. Quiero razonar mi voto.
* He sopesado virtudes y defectos. Creo que para el momento actual y habida cuenta de lo que la boleta electoral me ofrecerá el próximo domingo 1 de julio, él encarna la opción que mejor puede conducir el proyecto para rescatar a México de la miseria moral en que nos encontramos.
* Sostengo que el país clama por un proceso urgente de regeneración cívica, particularmente por cuanto a la brutal corrupción que nos somete y que no nos deja progresar. No es esta tarea para un hombre solo, ni para un rato corto. Es tarea de todos, todo el tiempo, por mucho tiempo. Pero necesitamos un líder. De las cuatro opciones que me ofrecerá la boleta que tendré delante de mí dentro de algunas horas, sólo AMLO se acerca (conste que digo se acerca) a los requisitos que ese liderazgo exige. Ninguno de los otros tres tendría la menor posibilidad de enfrentar semejante lucha en los próximos seis años…. en que no se habrá terminado esta ingente tarea. Ninguno de los otros tiene las calificaciones ni el tamaño para conducir la lucha en contra de la corrupción mexicana.
* A mi edad, no se puede ya tener certeza de sobrevivir un sexenio más. Quisiera que en estos años por venir nuestra lucha por un México más justo y más próspero, dé sus mejores resultados. Veo los ojillos vivarachos de mis nietos en crecimiento y daría con gusto lo que me queda de vida por que este país que vamos a legarles sea mejor que el que mi generación heredó a nuestros hijos. Lo digo con pesar: el México que recibí de mis padres fue mucho mejor que el que hemos entregado a nuestros hijos. Hagamos algo me digo, para compensar aunque sea parcialmente nuestro fracaso del pasado inmediato ayudando a que nuestros nietos reciban de sus padres el México mejorado que todos deseamos. Necesitamos para ello convicción y liderazgo. Ninguno de los candidatos puede ofrecer mejor que López Obrador ese deseo de cambio profundo que se necesita, que nos urge. Sé que no basta con el deseo, no me engaño, pero sin la voluntad arraigada como punto de partida, todo lo demás es  superfluo y, de los candidatos, el que mayor convicción ha demostrado, es el de las izquierdas.
* La economía es importante, muy importante. En un país como el nuestro, con su historia y su vecindad, sólo un decidido y moderno nacionalismo puede hacerle frente a la adversidad mundial. La buena economía es consecuencia de factores entre los que está la eficacia gubernamental para concitar la iniciativa colectiva y no sólo la de los actualmente poderosos. AMLO, creo, es el mejor pertrechado para encabezar también ese esfuerzo que debe ser como en lo demás, de todos y no de unos cuantos. Una mejor marcha de la economía es crítica para resolver el problema laboral y este, crucial para combatir al crimen organizado, que ve su principal aliado en la debilidad estructural de nuestra economía y en la crónica ausencia de oportunidades para la inmensa mayoría de los mexicanos. México debe dejar de ser la fábrica de pobres (fábrica de miseria dicen otros) que los gobiernos de los últimos cinco lustros han propiciado.
* La educación es sin duda el tema central de nuestras angustias. No es reto para seis años. No veremos resuelto el problema en el próximo sexenio. Pero, al igual que en los otros asuntos, si no emprendemos una tarea de profundidad rompiendo las inercias que el corporativismo mexicano ha establecido y que parecen inamovibles, no avanzaremos un ápice en ese tema. ¿A quién contemplan ustedes como el más probable, el más avocado de los candidatos, a asumir la responsabilidad que eso entraña? ¿A los que han sido los creadores, los mantenedores, los socios de los que se oponen al cambio? Seamos serios. Sólo López Obrador tendría al menos una oportunidad para hacer las cosas bien en esta importantísima tarea.
* Finalmente, la violencia imperante en nuestro país. La violencia es consecuencia de todo lo anterior. ¿Habrá quien lo dude? Si empezáramos a resolver, al menos empezar, cada uno de los asuntos vitales anteriores: la corrupción, la corrupción, la corrupción, la pobreza colectiva, la falta de empleo, la economía débil, el crimen organizado, la deficiencia educativa, tendríamos un buen trecho andado del ineludible camino y en la dirección correcta. Es esta tarea para un líder. Buscamos un líder. No al mesiánico, iluso y anacrónico que algunos quisieran imaginar, sino a quien puede suscitar la energía colectiva, indispensable para promover estos cambios. Sostengo que el que más se acerca a la definición del líder en la dimensión requerida, es Andrés Manuel, con todos sus vicios y con todas sus limitaciones. No hay otro, en el cuarteto que nuestra democracia en ciernes nos ofrece como abanico de posibilidades actuales, que llene mejor los requisitos. Así lo estimo.
¡Votaré AMLO este próximo domingo!

PS: (el día siguiente a las elecciones)
Y voté.... y perdí....  Es verdad, a veces perdiendo se gana. Es la gran oportunidad para la izquierda mexicana. Ojalá.

Y sí, hay que insistir, fue una justa desigual y dominada por raudales de dinero (¿mal habido?) que compró voluntades por doquier en favor de un príismo que hiede a corrupción.... Triste es la democracia en un país de pobres,sin trabajo, donde además prevalece la ignorancia generalizada. ¿Así queremos salir de nuestro brutal rezago? ¡Viva México!