sábado, 1 de diciembre de 2007

París se queda sin ópera...


Paralizados por la huelga..
Foto de Le Monde

Las dos principales salas de representación operística en la Ciudad Luz han tenido que cerrar sus puertas al público por la situación de huelga en la que se encuentran sus trabajadores sindicalizados que protestan por las reformas al régimen de pensiones que está planteando el gobierno de Nicolás Sarkozy.
Tanto la Ópera Garnier, situada en el centro de París, en el remate del hermoso Boulevard de l'Opera, como la Ópera Bastille, ubicada en la plaza del mismo nombre en donde un día estuvo la prisión de la Bastilla que fue incendiada por el pueblo francés en rebelión, en 1798, para dar inicio a la revolución que derrocó a su monarquía, se encuentran paralizadas por el movimiento reivindicatorio de sus trabajadores que se oponen a las reformas de los planes jubilatorios que el actual gobierno conservador quiere establecer.
Lo que se denomina Ópera de París -al conjunto de los dos establecimientos famosos en el mundo entero por la calidad de sus representaciones musicales- es la única institución francesa que se mantiene en paro de labores desde mediados del mes de octubre en que se inició el movimiento huelguístico. De hecho el gran público ya se ha visto afectado por la reducción a versión lírica de siete conciertos operísticos que habían sido programados durante el lapso que ha durado la protesta y por la cancelación definitiva de diez y siete representaciones de ópera y danza. Las autoridades han estimado que la afectación económica de esta situación es del orden de los 3 millones de euros hasta el final del mes de noviembre.
Si los sindicatos involucrados en la protesta, que son cinco, mantienen la situación de huelga los espectáculos de fin de año que atraen a numeroso público de todo el mundo, corren el riesgo de ser suspendidos con el consiguiente efecto negativo para la institución y para los aficionados. En el caso presente podría cancelarse la tradicional representación del Cascanueces -basada en el cuento de Hoffman, con música de P.I. Tchaikovski y la muy aplaudida coreografía de Rudolf Nureyev- y la nueva producción del Tannhauser, de Richard Wagner, bajo la batuta del maestro Seiji Ozawa y la puesta en escena de Robert Carsen.
En caso de que se diera esta eventualidad - de la suspensión de estos espectáculos- el impacto económico sería devastador para las finanzas de la Ópera de París que entonces tendría que absorber pérdidas de cerca de 20 millones de euros, lo que significa un porcentaje elevado de su cifra total de operaciones anuales (cerca de 170 millones de euros). De ahí que las autoridades estén haciendo su máximo esfuerzo por conjurar la continuación del movimiento sindical y los trabajadores, a su vez, estén utilizando en toda su potencialidad la palanca política y económica que la época les brinda para reivindicar las condiciones laborales referidas a su jubilación.